Estamos sumidos en un mercado donde los avances tecnológicos ofrecen más opciones que nunca. Esto está provocando que las compañías deban mantener el equilibrio para ofrecer la mayor flexibilidad al viajero de negocios, pero que a su vez cumpla con la política de viajes establecida por la compañía. Así lo pone de manifiesto un  estudio realizado conjuntamente entre American Express Global Business Travel y ACTE Global (Association of Corporate Travel Executives), que señala que el viajero de negocios demanda un mayor control de su experiencia de viaje, una nueva realidad a la que el sector del business travel ha de dar respuesta pero que, a la vez, ha de estar alineada con el programa de viajes y con los objetivos empresariales.

Aspectos más valorados

Este estudio, bajo el título ‘Balancing Business Travel Tools & Policy for the Traveller Experience’, revela que la calidad de vida y la autonomía durante el viaje corporativo son aspectos cada vez más valorados por el viajero. De hecho, un 37% de los travel managers que han participado en el estudio señalan que ha aumentado la demanda de medidas para la conciliación profesional-personal por parte del viajero. Un porcentaje que va creciendo de forma paulatina, pues la cifra se situaba en un 31% en la última consulta realizada, en octubre de 2017.

Según se desprende de esta investigación, este nuevo paradigma puede traducirse, en algunos casos,  en oportunidades reales de ahorro de costes. Y es que un 32% de los travel managers participantes han observado en los últimos meses un aumento de solicitudes de alojamiento en cadenas de hoteles, mientras que el 22% asegura que han aumentado las peticiones de opciones de alojamiento compartido con otros compañeros. Por su parte, un 61% de los encuestados afirma que sus viajeros también solicitan una mejora de las herramientas tecnológicas dirigidas a gestionar sus viajes corporativos.

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El travel manager quiere dar opciones al viajero, pero teme el impacto en su programa de viajes

El viajero no está solo cuando cree que una política de viajes obsoleta y la limitación de opciones le inhiben y tienen un impacto negativo en el éxito del viaje. El travel manager, en muchas ocasiones, también lo cree así: el 38% piensa que los programas de viajes están muy limitados en cuanto a opciones, mientras que una quinta parte considera que el acceso a múltiples canales de reserva puede mejorar estos programas. No obstante, casi a la mitad también le preocupa que un aumento de opciones disponibles para el viajero pueda erosionar su control sobre el programa de viajes. En este sentido, los travel managers deben encontrar el punto óptimo que permita ofrecer una experiencia más cercana a la que experimenta el viajero durante sus viajes de ocio, pero que garantice el cumplimiento de las políticas de la compañía.

La seguridad se mantiene como prioridad

La necesidad de diálogo y comunicación travel manager-viajero no excluye la preocupación que ambas partes muestran por su seguridad. El panorama a nivel global sigue siendo incierto y se mantienen muchas tensiones geopolíticas en determinadas zonas del globo, además de desastres naturales, lo que conduce a que las compañías adopten, cada vez más, políticas encaminadas a reforzar la seguridad de sus viajeros. Casi la mitad (46%) de los travel managers afirma que ha habido un aumento de las consultas sobre seguridad personal por parte de los viajeros (un porcentaje más bajo que el reportado en octubre de 2017, y también por debajo del 65% que se registró en 2016). A pesar de que la preocupación por la seguridad parece que va perdiendo algo de fuerza paulatinamente, las cifras continúan siendo significativas, lo que explica que el travel manager tenga que tomar medidas e implementar herramientas para mitigar el impacto de este entorno amenazante, en ocasiones, para sus viajeros.

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En busca de un mejor equilibrio de la vida profesional-personal

La innovación y los cambios tecnológicos están conduciendo, de forma rotunda, la evolución del desarrollo del programa de viajes, asegurando el cumplimiento de la política y “dando voz” a las necesidades específicas del viajero de negocios del siglo XXI. Algo más de un tercio de los participantes en la investigación (36%) señalan que están planificando una mejora y actualización de sus herramientas tecnológicas. Y es que la tecnología es la clave para dar lugar a una política de viajes más flexible que se adapte a las demandas de cada viajero.

Asimismo, el travel manager cada vez es más consciente de que cada vez más hay compañías cuya fuerza de trabajo está formada por profesionales menores de 40 años. Son, precisamente, estas compañías “jóvenes” las que están liderando los cambios en el programa de viajes para adaptarse a las expectativas del nuevo viajero corporativo. El 83% de estas compañías cuentan, por ejemplo, con apps para proporcionar al viajero información de su viaje.