El análisis de las cuentas financieras del sector de gobierno general proporciona una visión crucial de las transacciones en activos y pasivos financieros, así como del stock de estos. Entre los indicadores más destacados se encuentran el saldo neto de préstamos y la deuda bruta, considerados esenciales para la tesorería gubernamental.
Normalmente, el movimiento de la deuda gubernamental se asocia con el balance del gobierno. Ante un déficit, se anticipa un aumento de la deuda, mientras que en caso de superávit, los fondos podrían destinarse a la reducción de la misma. Sin embargo, esta dinámica no es siempre tan simple. Los déficits pueden ser cubiertos mediante la venta de activos financieros, y por otro lado, la deuda también puede incrementarse para financiar la adquisición de estos activos. Por lo tanto, la evolución trimestral de la deuda se vincula también con la adquisición neta de activos financieros. Otros factores, como la incurrencia de pasivos no contemplados en la deuda bruta del gobierno y ciertas diferencias de valoración, contribuyen a la variación de la deuda.
En el tercer trimestre de 2025, el déficit financiero, que representó el 2,9% del PIB trimestral, fue el principal motor del cambio en la deuda bruta, que alcanzó el 4,5% del PIB. La financiación de las adquisiciones netas de activos financieros (0,5% del PIB) y el reembolso de pasivos no incluidos en la deuda bruta del gobierno (1,0% del PIB) también tuvieron un impacto considerable en la deuda total. Las diferencias adicionales entre el cambio en la deuda y el déficit se relacionan con revaloraciones de la deuda, ajustes entre transacciones y variaciones en el stock a valor nominal, además de discrepancias menores que representaron un 0,1% del PIB trimestral.
Estas estadísticas se basan en los datos de finanzas públicas trimestrales publicados recientemente, que revelan cómo las medidas de contención contra la COVID-19 y las respuestas políticas durante 2020 y 2021 incitaron cambios significativos en la deuda, impulsados principalmente por grandes déficits y la adquisición de activos financieros. La comprensión de esta información no solo es vital para los responsables políticos, sino también para los ciudadanos que necesitan entender cómo las decisiones de gasto y financiamiento afectan la economía y la salud fiscal del país.





