El envejecimiento de la población en España ha alcanzado cifras alarmantes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. En 2025, el índice de envejecimiento se ha situado en un 148%, lo que significa que hay 148 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Este aumento de 5,7 puntos porcentuales respecto al año anterior marca el mayor crecimiento registrado en la historia del país.
La evolución del índice de envejecimiento revela una tendencia sostenida al alza. En el último año, el indicador ha aumentado un 4%, provocando un cambio demográfico significativo. Diversos factores contribuyen a esta situación, principalmente una natalidad insuficiente y una esperanza de vida cada vez más alta, creando un escenario demográfico desbalanceado.
Historicamente, en 1999, España tenía un índice de envejecimiento del 99,8%, cifra que comenzó a superar el umbral del 100% a partir de 2000. Desde entonces, el envejecimiento ha ido en aumento, especialmente a partir de 2010, y actualmente es 22,2 puntos superior al dato de hace cinco años, cuando alcanzaba el 125,8%. Este fenómeno no solo transforma la pirámide poblacional del país, sino que también impacta en el mercado laboral, que enfrenta una reducción de la población activa y una presión creciente sobre el talento disponible.
En el contexto de esta realidad social, la Fundación Adecco ha lanzado el análisis «Envejecimiento y edadismo laboral», alertando sobre la urgencia de impulsar la incorporación y permanencia del talento sénior en el mercado de trabajo. A pesar de la creciente cantidad de profesionales mayores de 45 años, el mercado laboral sigue desaprovechando su potencial. Muchos de ellos se enfrentan a la exclusión o al desempleo crónico, a menudo debido a prejuicios y estereotipos que los asocian con obsolescencia profesional.
En este sentido, el desempleo de larga duración afecta al 34% de las personas desempleadas, cifra que aumenta al 48,5% entre los mayores de 45 años. La discrepancia entre la población que se retirará y la que se incorporará al mercado laboral en la próxima década es clara. Se estima que por cada tres personas que se jubilan, solo una joven logrará un empleo, dejando una brecha de relevo generacional de aproximadamente 3,5 millones de personas.
Las comunidades autónomas más afectadas por el envejecimiento son Asturias, Galicia y Castilla y León, con índices que superan el 230%. En contraste, Ceuta y Melilla se mantienen por debajo de 100% en sus índices, mostrando una mayor proporción de jóvenes.
La Fundación Adecco argumenta que si se activara el talento de todos los mayores de 45 años en desempleo, se podría reducir esta brecha en un 30,4%. Francisco Mesonero, director general de la Fundación, subraya que integrar a los profesionales sénior en el mercado laboral es no solo una cuestión de responsabilidad social, sino una estrategia vital para abordar los desafíos actuales de competitividad y sostenibilidad del sistema laboral.
Finalmente, la incorporación efectiva de profesionales sénior debe ir acompañada de un enfoque integral que no solo contemple el empleo de este grupo, sino también el desarrollo de políticas migratorias que atraigan perfiles necesarios en el mercado y el uso de la Inteligencia Artificial para optimizar la productividad laboral.





