En el año 2025, el panorama de los hogares en la Unión Europea presenta una clara tendencia hacia la reducción del número de familias con hijos. De un total de 203,1 millones de hogares en la región, solo 47,4 millones, es decir, el 23,4%, contaban con niños. Este fenómeno se refleja principalmente en que la mayoría de estos hogares son parejas con hijos, que constituyen el 14,7% del total, seguidos por otros tipos de hogares con niños (5,6%) y hogares unipersonales con hijos (3,0%).
El resto, un considerable 76,6%, se compone de hogares sin hijos, destacándose los hogares unipersonales (37,5% del total), parejas sin hijos (24,1%) y otros tipos de hogares (15,1%). En particular, los hogares de adultos solteros sin hijos han experimentado un crecimiento del 19,2% en el periodo comprendido entre 2016 y 2025, pasando de 63,9 millones a 76,1 millones. Asimismo, los hogares formados por parejas sin hijos crecieron un 3,3%, aumentando de 47,3 millones a 48,9 millones. En contraste, los hogares de parejas con hijos se redujeron un 6,3% (31,9 millones a 29,9 millones), y otros tipos de hogares con niños disminuyeron un 3,5% (11,8 millones a 11,4 millones).
Por otro lado, la variabilidad entre los distintos países europeos en cuanto a la composición de hogares con niños es notable. Slovakia lidera con un 35,4% de hogares que incluyen niños, seguido por Irlanda (30,8%) y Chipre (28,2%). En la parte opuesta de la tabla se encuentran Finlandia (18,2%), Lituania (18,4%) y Alemania (19,9%).
La mayoría de los hogares con niños, aproximadamente el 50,2%, tiene solo un hijo. Esta tendencia se observa con mayor fuerza en Portugal, donde el 61,8% de las familias con hijos son de un solo niño, seguida de Bulgaria (60,4%) y Malta (59,5%). Sin embargo, en 14 de los 27 países de la UE, la mayoría de los hogares con niños presentan dos o más hijos, siendo Suecia el país con la mayor proporción, alcanzando un 57,8%, seguido de cerca por los Países Bajos (57,6%) e Irlanda (56,7%).
Estos datos no solo reflejan la estructura demográfica de los hogares en la UE, sino que también sugieren un cambio en las dinámicas familiares y en la planificación familiar que podrían tener implicaciones sociales y económicas significativas en el futuro.


