Una reciente encuesta realizada a 403 directivos responsables de la toma de decisiones en empresas europeas ha revelado que, a pesar de la flexibilización de los requisitos de informes de sostenibilidad tras el paquete de simplificación Omnibus I de la Unión Europea, la mayoría de las organizaciones sigue considerando fundamental la elaboración de estos reportes. El estudio, que es uno de los primeros en analizar las reacciones empresariales a los cambios provocados por el Omnibus, muestra que el 90% de las empresas que han quedado excluidas de los requisitos establecidos por la Directiva de Responsabilidad Social Corporativa (CSRD) tiene intención de continuar o incluso ampliar sus actividades de reporte de sostenibilidad.
Este cambio en la mentalidad empresarial se entiende en el contexto de una transición significativa, donde el reporting de sostenibilidad ha evolucionado de una mera obligación regulatoria a una función crítica para el desarrollo empresarial. Las organizaciones han comenzado a integrar los datos de sostenibilidad en sus procesos de toma de decisiones, lo que resalta la importancia de estos informes en áreas como la planificación operativa, la innovación, la planificación financiera y la evaluación de riesgos en la cadena de suministro.
Entre los hallazgos destacados, el 86% de las empresas fuera del alcance de la CSRD confía en su capacidad para elaborar informes alineados con estándares elevados, mientras que el 88.9% de todas las compañías planea aumentar su inversión en automatización y herramientas de reporte de sostenibilidad en el próximo año. Asimismo, el 90% de los encuestados ha integrado el reporte de sostenibilidad con sus procesos de información financiera.
A pesar de este compromiso por parte de las empresas, la encuesta también señala una «paradoja de sostenibilidad». Aunque el 90% de las organizaciones afirma que seguirá reportando, el 84.5% anticipa que una menor supervisión regulatoria podría llevar a una reducción en los recursos destinados a este tipo de actividades. Las principales barreras internas identificadas incluyen restricciones presupuestarias, sistemas de datos fragmentados y una falta de claridad en la asignación de responsabilidades.
Expertos como Andreas Rasche, profesor en la Copenhagen Business School, han resaltado que este cambio en la actitud hacia el reporting sugiere una preferencia clara entre las grandes empresas por mantener sus prácticas de sostenibilidad, lo que pone de relieve la evolución de las estrategias empresariales hacia un enfoque que va más allá del simple cumplimiento normativo.
Alberto Zamora, cofundador y coCEO de osapiens, también ha comentado que, a pesar del cambio en la dirección normativa, las empresas no están retrocediendo en sus esfuerzos por reportar sostenibilidad, reconociendo que esto se ha convertido en una parte esencial de su estrategia de negocio y gestión del riesgo. Así, el estudio concluye que, incluso con una menor presión regulatoria, el reporting de sostenibilidad sigue siendo crucial para las organizaciones que buscan fortalecer su credibilidad y competitividad en un entorno empresarial en constante cambio.