Los hombres de buen vestir, suelen complementar su atuendo con un importante reloj a modo de accesorio.

Claro que, si además de accesorio, deseamos tenerlo como marca de distinción y exclusividad, debemos pensar entonces en un Rolex.

La marca de relojes trascendió los límites del glamour y la elegancia, para instalarse en las mentes más exquisitas y distinguidas, como un objeto en sí, digno de toda adoración y desidia.

Los relojes de la afamada firma, son sin lugar a dudas una verdadera exclamación de buen gusto y lujo, al alcance de unos pocos selectos caballeros.

La varita de la distinción ha sido generosa con un grupo reducido de personas, que pueden lucir semejante joya, pues dicho reloj debe considerarse una obra de arte, única, que marca la diferencia entre el buen gusto y la exacerbación de la elegancia.

Esta pieza de colección, ha evolucionado a pasos agigantados en los últimos años, al punto que los últimos modelos, no relegan por el estilo y el confort, la funcionalidad. Es así que los últimos modelos de la firma, han sido programados para resistir pruebas extremas, tales como ser sumergidos hasta 300 metros de profundidad o ser sometidos a temperaturas de 40 grados centígrados bajo cero.

Un detalle de elegancia, para un conjunto de elite, que ha trascendido los límites de lo imaginable. Una fusión más que equilibrada de elegancia, arte y servicio, al alcance de los más exclusivos caballeros actuales.

Rolex, la marca lo dice todo.

Fuente: rolex

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