El director de un coro infantil es encontrado muerto en una iglesia en extrañas circunstancias. La única pista con su cadáver es la huella de la pisada de un niño.

El cadáver del director de un coro infantil ha aparecido en extrañas circunstancias y nadie es capaz de determinar las causas de su muerte. La única pista de que dispone la policía es una huella encontrada cerca del cuerpo. Es la huella de una pisada pequeña, muy pequeña… Una investigación sembrada de indicios inquietantes que se sumerge en el lado más oscuro de la mente humana, que goza con el dolor.

Wilhelm Goetz, de origen alemán, era el director del coro infantil en la parroquia ortodoxa de la pequeña localidad francesa donde vivía. Ahora, su cuerpo reposa inerte en medio de la iglesia donde enseñaba. El dolor que ha sufrido ha sido tan intenso que su corazón ha dejado de latir, pero ¿por qué? El comandante retirado Karkan, de origen armenio y miembro de la parroquia donde ha tenido lugar el suceso, y el joven capitán Volodine toman las riendas del caso.

Pero la investigación, centrada en descubrir las causas de la muerte, se complica cuando el caso se relaciona con las recientes desapariciones de niños en la región, todos ellos miembros de algún coro infantil. De esta manera se nos presenta el tenebroso pasado de Goetz: su afiliación nazi, su colaboración con el antiguo régimen militar chileno y su papel en los campos de tortura, donde era conocido con el apodo de “El director de orquesta”.

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Una historia diabólica de ritmo frenético. Una verdadera espiral de terror con la que el autor, Jean-Christophe Grangé, nos arrastra y nos obliga a escuchar lo que nadie se atreve a escuchar. La mayor parte de la novela el lector está con el alma en vilo debido a la filigrana que consigue hacer el autor con las pistas y las ideas que pasan como chispas pequeñas pero capaces de iluminar una mente despierta. Tanto es así que cuesta dejarlo de leer. Cuando parece que llegamos a una respuesta se plantean nuevas preguntas y tenemos que ir deshaciendo el ovillo de la historia para poder llegar a su fin.

Como la misma obra refleja, los niños pueden ser acupuntura del alma y bálsamo del corazón, o seres asesinos, crueles, trastocados y pirómanos. Unos pequeños caballitos de Troya en manos de déspotas y malvados.

La novela está formada por tres partes: El asesino, Los verdugos y La colonia. 83 capítulos donde encontramos un lenguaje rápido y dinámico. Una obra oscura, angustiosa, trepidante, en definitiva un thriller con todas las letras. Con más de 4.000.000 de ejemplares vendidos, que se dice rápido pero es algo difícil hoy en día, un autor francés se “cuela” entre los best-sellers del momento.