La firma italiana reconocida en  el mundo entero, Prada, nació allá por 1913 gracias a la iniciativa de Mario Prada. El nombre original de esta mega marca, era Fratelli Prada, cuya traducción es Hermanos Prada.

En una primera instancia, la compañía se dedicaba a al negocio de pieles y cuero, sin embargo no poseía la repercusión mundial de estos días. Es que fue la nieta de su fundador, Miuccia Prada, quien en 1978 tomó las riendas de la empresa, convirtiéndola en un verdadero emporio internacional.

Los registros dicen que en 1989 se realiza la primera presentación Pret a pòrter de la empresa y, para ser más exactos, se trataba de una colección otoño – invierno.

Una vez que la firma adquirió fama internacional y sus locales fueron instalándose en el mundo entero, los mismos no quedaron a la buena de dios, sino que revisten de un alto y exquisito gusto arquitectónico, lo que permite a los mismos sobresalir por entre los demás.

Con esta solemnidad y buen gusto, Prada realiza sus colecciones, atendiendo a la calidad de la materia prima y a las terminaciones propias de cada prenda en particular. Prada se fue transformando lentamente en una marca exclusiva de lujo y buen gusto, destinada a un extracto social sumamente exclusivo y distinguido.

Prada ha logrado posicionarse entre las marcas de punta en el mercado de la indumentaria y el glamur a nivel mundial, y lo ha hecho a base de esfuerzo, buen gusto y constancia.

 

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