El mercado del fútbol está loco

Eayalastamos en pleno mes de abril y la marcha de algunos equipos, por ejemplo la del Real Madrid ( aunque pueda ganar la liga) hace que ya se piense casi más en reforzarse para la próxima campaña que en agotar las posibilidades de las actuales plantillas.

Parece que Calderón tiene su «título», en baloncesto pero se le sigue resistiendo lo de los grandes fichajes. Obviando ya el hecho de que Kaká, Cesc o Iniesta ni han llegado ni parece que llegarán, el presidente blanco ha tenido otro revés porque después de la exhibición de Cristiano Ronaldo en Champions el portugués ha renovado con el Manchester.

Atrás han quedado meses de coqueteos con el club madridista porque el fichaje tras firmar hasta 2.012 parece que queda olvidado, aunque en este loco mundo del fútbol nunca se sabe. Porque lo más loco no es que el jugador renueve porque es la ilusión de su vida seguir en Manchester sino que el Madrid siga queriendo ficharle.

Seguro que habeis oído muchas veces, que el mejor fichaje está en casa. Claro que se suele decir por jugadores que se recuperan de lesiones graves o canteranos que terminando siendo diamantes en bruto, pero lo del Valencia no es parecido.

El Valencia que no tiene semana tranquila, actualmente bajo la atenta mirada de la Federación y los comités arbitrales ( Quique no gana para disgustos y enemigos), ha puesto sus ojos en el argentino Ayala, jugador del Valencia.

Sí actualmente es jugador del club ché, pero la temporada que viene será si nadie lo remedia jugador del Villareal y parece que Juan Soler tiene seis millones de euros para remediarlo.

Y digo yo, ¿no podían haberle valorado antes? tiene que fichar ahora a un jugador que es suyo y pagar mil millones de las antiguas pesetas por él, aunque rectificar es de sabios, Falta saber la decisión del propio interesado que debe estar alucinando.

El Villareal por su parte asegura que el central argentino jugará las tres próximas temporadas en el submarino amarillo, veremos que pasa pero desde luego el de Ayala sería un fichaje rocambolesco y un nuevo culebrón veraniego.

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