La cadena especializada en entrenamiento funcional, Distrito Estudio, ha observado un notable cambio en los hábitos de entrenamiento de sus socias en los últimos años. Este cambio se caracteriza por un enfoque más orientado hacia la técnica, la fuerza y la salud, dejando de lado la obsesión por la pérdida de peso que predominaba en generaciones pasadas.
Hasta hace poco, muchas mujeres llegaban a los gimnasios preguntando acerca de las calorías que podían quemar durante sus entrenamientos. Sin embargo, esa conversación ha quedado casi en el olvido. Actualmente, las socias se interesan más por aspectos técnicos del ejercicio, tales como “cómo ejecutar correctamente una sentadilla”, “cómo activar el glúteo durante un hip thrust” o “cuándo aumentar la carga en un peso muerto”.
Este cambio de mentalidad refleja una transformación significativa en la percepción del entrenamiento femenino, como señala Ernesto Rojas, CEO y fundador de Distrito Estudio. A lo largo de los años, el objetivo principal de muchas mujeres ha evolucionado desde la necesidad de adelgazar o tonificar ciertas áreas del cuerpo, hacia el deseo de ganar fuerza, mejorar la condición física general, prevenir lesiones y construir un cuerpo más resistente a largo plazo.
El cambio también se hace evidente en la dinámica de los gimnasios. Hoy en día, es común ver a más mujeres utilizando las áreas de peso libre y entrenando con barras, mancuernas y kettlebells, espacios que históricamente habían sido dominados por hombres. Los movimientos clave como la sentadilla, el peso muerto, y los ejercicios de core son ahora algunos de los que generan mayor curiosidad y solicitan una supervisión más técnica, en un entorno que promueve el aprendizaje y el desarrollo personal.
Además, el rol de los entrenadores ha evolucionado. Ya no se limitan a dirigir clases; ahora su trabajo incluye corregir técnicas, ajustar posturas y planificar progresiones, centrando su atención en la seguridad y la efectividad del entrenamiento de cada socia.
Las disciplinas que han ganado popularidad entre el público femenino también han cambiado. Programas como Strength, Bootcamp y WOD están en auge, mientras que actividades como Pilates y Yoga se consolidan como herramientas complementarias para mejorar la movilidad y la flexibilidad.
La creciente aceptación científica del entrenamiento de fuerza como un medio para prevenir la pérdida de masa muscular y optimizar la salud general ha contribuido a este cambio. A su vez, muchas mujeres han comenzado a valorar logros más allá de la báscula, celebrando hitos como el incremento de peso levantado, la mejora en ejercicios específicos y la superación de retos personales.
«Estamos viendo una generación de mujeres que aspira a ser más fuerte, no solo más delgada», afirma Rojas. Esta nueva perspectiva, que prioriza la salud y el bienestar duradero, puede considerarse como uno de los cambios culturales más significativos que ha experimentado el entrenamiento femenino en años recientes.
Distrito Estudio, que cuenta actualmente con 16 boutiques deportivas en España y más de 6.600 socios, sigue promoviendo un enfoque integral en el entrenamiento funcional, ofreciendo actividades diseñadas para mejorar la fuerza y la condición física adaptadas a distintos niveles y objetivos.


