Tras la derrota con el Olympiacos, el Atlético de Madrid jugaba hoy la primera final del año, y no era para menos, una derrota le hubiera dejado como último de grupo y obligado a ganar casi todos los partidos restantes. Pero ya sabemos que el equipo del Cholo Simeone, es un equipo de ganar finales, y la de ayer fue una muy sufrida, pero consiguieron salir victoriosos.
El problema era que se enfrentaban a la Juventus de Turín, y digo problema, no porque sea un grandísimo conjunto, o uno de los históricos de Europa, sino porque la Juventus es un Atlético de Madrid a la italiana, un equipo que muerde al presionar, que no rehuye batallas y además con calidad.

La primera parte sobre todo fue una batalla de presiones en campos contrarios, el equipo italiano tenía una disposición en el campo que hacía casi imposible a los rojiblancos superar la primera línea de la Juve. Aún así el equipo rojiblanco empujaba y empujaba, sabiendo de la importancia del encuentro.
La Juventus no dispuso de grandes ocasiones, salvo algún disparo del coloso Pogba, pero era impresionante como iban a todos los enfrentamientos en el cuerpo a cuerpo, como si fuera el último minuto de partido. Pero claro delante los de Simeone, no son de los que se arrugan, casi mejor todo lo contrario, en concreto Raúl García, que tirando sólo de memoria recuerdo que tuviera enfrentamientos con Chiellini, Evra, y unos cuantos con Pogba.
Una primera parte realmente luchada, con poco fútbol pero mucho desgaste físico.
Llegábamos 0-0 al descanso, y con todo abierto para un nuevo combate en la segunda mitad. Parecía que el partido seguía la misma tónica, mucho enfrentamiento, mucha presión y poco fútbol. Pero tanto los jugadores rojiblancos con un empuje incansable, como la afición que no paró ni un segundo de cantar a su equipo, llevaron a la Juve a tal desgaste, que tuvo que bajar líneas para aguantar el partido.
Así llegamos al minuto 75 donde en una de las pocas jugadas bien trazadas del partido, se pudo abrir un balón en condiciones a la banda, donde Juanfran consiguió conectar un centro al mago turco Arda Turán que sólo tuvo que poner la puntera para meter el 1-0. A partir de ese tanto la Juve se vió obligada a adelantar filas, y salir al ataque, el Atlético entonces hizo lo que mejor sabe hacer, parar el partido, y dejar que corriese el tiempo.
Así concluyó el partido, y el Atlético ganó la primera final, y seguro que no la última del año. Si ya de por sí conseguir los 3 puntos era una gran noticia, desde Suecia llegaba otra igual de buena, ya que el Malmo, la cenicienta del grupo había ganado al Olympiacos, dejando de ésta manera el grupo con un sorprendente empate de los cuatro equipos a 3 puntos.
De tal modo que el Atlético de Madrid ha pasado de sufrir por estar tercero o cuarto y en una situación complicada, a poder pelear por ser primero dependiendo de él mismo. Nadie dijo que esto fuera fácil.
Y si fuera fácil no hablaríamos del Atlético de Madrid.
¡Bravo por los del Cholo!