El 16% de los Trabajadores de la UE Empleados en Empresas de Propiedad Extranjera

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En 2024, el control extranjero sobre las empresas del mercado dentro de la Unión Europea (UE) se mantuvo, con solo un 1% de estas bajo control foráneo. De estas, el 59% eran gestionadas por unidades institucionales de otros países de la UE, mientras que el 41% correspondían a naciones ajenas al bloque comunitario.

Los datos revelan que Luxemburgo encabeza la lista de países con mayor participación de empresas controladas por extranjeros, donde un notable 28% de todas las empresas caen en esta categoría. Estonia sigue en esta clasificación con un 12%, mientras que el resto de los países de la UE presentan cifras más moderadas. En naciones como Polonia e Italia, la proporción es mínima, alcanzando solo un 0,3%, mientras que en Croacia se llega a un 5%.

A pesar de ser un segmento pequeño dentro del panorama empresarial europeo, las empresas controladas por extranjeros realizan una significativa contribución a la economía de la UE. Se estima que estas empresas son responsables del empleo del 16% de la fuerza laboral, además de representar el 24% del valor añadido total en la región.

El análisis de la aportación al valor añadido revela que Irlanda lidera este aspecto, con un impresionante 72%, seguida por Luxemburgo con un 62% y Eslovaquia alcanzando el 50%. En contraste, países como Francia, Italia y Alemania presentan las proporciones más bajas, con solo un 15%, 18% y 18% respectivamente.

En cuanto al empleo, las empresas con control extranjero representan el 45% de los puestos de trabajo en Luxemburgo. Irlanda, Eslovaquia y Rumanía también muestran cifras significativas, con un 28%. Sin embargo, hay países donde la influencia de estas empresas es considerablemente menor; en Grecia, por ejemplo, sólo representan el 8% de los empleos, mientras que en Ciprio e Italia, cada uno cuenta con un 10%.

Estos datos ponen de relieve la dualidad en el impacto de las empresas extranjeras dentro de la Unión Europea, destacando su relevancia en economías más pequeñas como la de Luxemburgo e Irlanda, mientras que en otras naciones siguen siendo una minoría en términos de participación empresarial y empleo.