La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado la importancia de la esperanza en la lucha contra el ébola, afirmando que las curaciones están desafiando las expectativas de fatalidad. Durante una reciente rueda de prensa en Ginebra, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó que, a pesar de estar aún en desventaja, los esfuerzos bajo la dirección del gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) están comenzando a dar frutos. «Se puede sobrevivir al ébola si se tiene acceso a la atención sanitaria y se acude a un centro de salud desde los primeros síntomas», aseguró.
En respuesta a la epidemia, las capacidades de atención se están reforzando de manera progresiva. En Bunia, la capital de la provincia de Ituri, se han habilitado tres centros de tratamiento con una capacidad total de 80 camas. Además, se han establecido unidades de tratamiento en diversas ciudades afectadas, mientras que otras se encuentran en fase de creación.
Actualmente, la situación epidemiológica indica la confirmación de 344 casos de ébola, de los cuales 60 han resultado en muertes, distribuidos en 24 zonas sanitarias de tres provincias. La cantidad de casos sospechosos ha disminuido de más de mil a solo 116, gracias a los esfuerzos de investigación y análisis de laboratorio que permiten confirmar o descartar casos.
Mientras tanto, en Uganda se ha registrado una muerte confirmada y 15 casos, entre ellos el de un residente congoleño que viajó a los Emiratos Árabes Unidos. La OMS ha evaluado la situación, indicando que el riesgo es «muy alto a nivel nacional, alto a nivel regional y bajo a nivel mundial».
Las autoridades congoleñas, con el respaldo de la OMS y otros socios internacionales, han intensificado los mecanismos de vigilancia epidemiológica. Los equipos de salud están trabajando para identificar a personas con síntomas sospechosos y hacer seguimiento de los contactos de los casos confirmados. Entre las estrategias implementadas se incluye el aislamiento rápido de los infectados, el fortalecimiento de las medidas preventivas en los centros de atención y la sensibilización de las comunidades en las áreas afectadas, con especial atención en la detección temprana de nuevos casos.
Sin embargo, la desconfianza de algunas comunidades representa un obstáculo significativo. Tedros relató que durante una visita al este de la RDC, algunos líderes locales manifestaron su escepticismo respecto a la existencia del virus. Esto subraya la necesidad de establecer una relación de confianza con las comunidades para una respuesta efectiva ante la epidemia.
A pesar de los esfuerzos en el diagnóstico y la búsqueda de contactos, actualmente solo se está siguiendo al 45% de los contactos de casos confirmados, una tasa que debe aumentar por encima del 90% para controlar la propagación del virus. La inseguridad, los desplazamientos poblacionales y las restricciones de viaje complican aún más la situación.
Por otro lado, la ausencia de vacunas y tratamientos efectivos añade un nivel de dificultad. La OMS está trabajando con expertos para avanzar en ensayos clínicos, centrando sus esfuerzos en reforzar los diagnósticos y en aumentar las inversiones necesarias para una respuesta integral.
Tedros también enfatizó la importancia de no desviar recursos de otras necesidades sanitarias, como el paludismo, la desnutrición y el VIH, recordando que el ébola es sólo una de las amenazas que enfrentan las comunidades vulnerables. A pesar de la experiencia de la RDC en el manejo de epidemias, el verdadero desafío radica en la prevención de futuros brotes.
Fuente: ONU noticias Salud


