Un impresionante muro de agua descendiendo por un valle montañoso, que arrasa con personas, viviendas y comunidades enteras, marcó el inicio de una crucial reunión de alto nivel celebrada este viernes en la sede de las Naciones Unidas. Este impactante recordatorio de las recientes inundaciones devastadoras en Nepal sirvió de telón de fondo para que el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, diera paso a un debate esencial sobre los retos que enfrenta la próxima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31).
Durante su intervención, Rahman subrayó que los científicos han estado advirtiendo sobre la intensificación de fenómenos climáticos extremos, pero reconoció que la realidad de tales desastres ha superado las expectativas de muchos. «Los fenómenos están convirtiéndose en una realidad que ninguno de nosotros estaba preparado para enfrentar», afirmó. Destacó que el fenómeno de El Niño se está fortaleciendo y podría convertirse en uno de los más intensos desde 1950. A su vez, las políticas climáticas actuales apuntan a un calentamiento global de 2,8 °C, muy por encima de los objetivos establecidos en el Acuerdo de París.
Con un enfoque en las personas afectadas por el cambio climático, Rahman recordó las historias detrás de las cifras: familias desplazadas, niños sin acceso a la educación, y comunidades que enfrentan pérdidas devastadoras. El desafío, según él, es transformar los compromisos en acciones concretas y generar confianza. «La COP31 no puede ser un hito más en las negociaciones; debe demostrar que el multilateralismo produce resultados tangibles», pidió con firmeza.
Türkiye, país anfitrión de la COP31 del 9 al 20 de noviembre, presentó sus prioridades, enfocándose en la aceleración de la transición energética y la reducción de emisiones de metano. Un proyecto destacado es el «Puente para la Implementación Climática», diseñado junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para convertir los compromisos nacionales en iniciativas que atraigan inversiones. Ahmet Yıldız, embajador turco ante la ONU, enfatizó que no solo se requiere un gran volumen de financiación, sino que esta debe ser accesible y previsible.
La urgencia de abordar el cambio climático es especialmente notable para las pequeñas naciones insulares del Pacífico, que enfrentan riesgos inmediatos por el aumento del nivel del mar. James Larsen, embajador de Australia, cuyo país copreside las negociaciones, enfatizó la importancia de escuchar a las comunidades más vulnerables y de acelerar la implementación de medidas concretas.
En un sentido más amplio, Brasil, que fue el anfitrión de la COP30 el año pasado, enfatizó la necesidad de establecer un mecanismo de transición justa, mejorar la medición de los avances en adaptación y superar las limitaciones de financiación que enfrentan los países en desarrollo. El embajador brasileño señaló que las negociaciones sobre financiación deben conducir a soluciones viables en un mundo con alta deuda y restricciones fiscales.
Mientras tanto, el embajador de Etiopía, que acogerá la COP32 el próximo año, advirtió sobre la necesidad urgente de actuar, destacando que África representa solo el 3% de las emisiones mundiales, pero está sufriendo algunas de las consecuencias más severas del calentamiento global. «La demora en actuar tiene un costo acumulativo», advirtió.
Los líderes mundiales se reunirán en Antalya el 11 y 12 de noviembre para discutir estos y otros temas críticos antes de que las negociaciones alcancen su etapa más decisiva. Sin embargo, Rahman enfatizó que el éxito de la conferencia no se medirá por las promesas que se hagan en las salas de negociación, sino por las vidas que se logre proteger y las comunidades que se fortalezcan en el proceso. «La COP31 debe ser un hito que nos haga recuperar confianza», concluyó.
Fuente: ONU últimas noticias


