Cyberpunk: cuando la tecnología acaba por degradar a la sociedad

Con el anuncio del videojuego basado en el juego de rol Cyberpunk, este subgénero cultural va a comenzar a renacer en los próximos meses. Tal vez no surja una gran producción de obras de este estilo, pero no me cabe duda de que muchos que hasta ahora no se habían interesado por él, buscarán por las bibliotecas para leer algunas novelas de este tipo.

Este subgénero de la ciencia ficción está centrado en un mundo donde la tecnología ha llegado a unos límites insospechados pero, por contra, el nivel de vida ha bajado mucho. Es un futuro en el que la especie humana se ha degradado muchísimo a pesar – o como consecuencia – de los avances científicos.

En esta sociedad distópica, también controlada no tanto por gobiernos totalitarios como por megacorporaciones que se mantienen al margen de la ley, los ciudadanos han modificado su cuerpo con aparatos y accesorios tecnológicos conocidos como ciberimplantes. Serían mundos totalmente opuestos a los que plantea Asimov en sus novelas futuristas, ya que en esta ocasión, la tecnología ha sido una de las causantes de este desastre.

Este término se acuñó en los años 80 – el juego del que os hablaba al principio surgió a finales de esta década – y todavía hoy sigue en uso para nombrar a este tipo de novelas que también tienen su base en el género negro. Es complicado señalar en qué momento exacto y en qué disciplina se inició, porque tanto en literatura como en música, cine e incluso pintura se extendió rápidamente este subgénero.

El término en el ámbito literario fue popularizado por Gartner Dozois y Bruce Bethke fue de los primeros en usarlo. Pero fueron autores como John Shirley, Pat Cadigan, Dan Simmons y sobre todo, William Gibson, quienes lo popularizaron.

Si quieres adentrarte en este mundo, te recomiendo la Trilogía del Sprawl (Neuromante, Conde Cero y Mona Lisa Acelerada) de William Gibson o la saga Los cantos de Hyperion de Dan Simmons, algo posterior pero que mantiene el espíritu de este sugbénero.