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Crítica de El Gato con Botas

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Este fin de semana pasado tuve la oportunidad (y obligación) de ver la nueva película que podemos calificar como spin-off de la saga Shrek que lo está petando en taquilla, por debajo de la última de la saga Crepúsculo, claro está. Me refiero, como te puedes imaginar, a El Gato con Botas.

La verdad es que no lo tenía difícil la película para ser un taquillazo, digo esto por la competencia que hay ahora mismo en las salas, a saber: la saga Crepúsculo, Fuga de Cerebros 2, In Time o Acero Puro, vamos, como puedes ver, todas ellas «joyas» del séptimo arte (¡vive Dios!), tanto es así que El Gato con Botas sigue en la segunda posición en la taquilla española.

Pero bueno, a lo que iba, como sabrás, la película la dirige Chris Miller, sí, el mismo de Shrek 3 y las voces son para Antonio Banderas como el Gato con Botas, Salma Hayek como Garras-Suaves, y, si tienes la suerte de verla en versión original, te encontrarás con Zack Galifianakis como Humpty Dumty y Billy Bob Thorton poniéndole voz a Jack.

Y bien, pregunta fundamental, ¿de qué va la película?, sencillo, es la historia, a modo de precuela, de El Gato con Botas, es decir, de donde viene el felino más famoso de los últimos años de la gran pantalla.

La historia en sí está ambientada en un pequeño pueblo mejicano, y es ahí donde se desarrolla la acción, eso sí, por supuesto, no esperes profundidades de guión ni nada por el estilo, ya que, en el fondo, no deja de ser una película para niños con guiños para que también les llame la atención a los adultos.

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Por el tema infantil tengo que deciros que la película entretendrá a los más pequeños, ya que hay bastantes dosis de acción con toques de humor para ellos, así como un cuento popular (no desvelo cual es, no me gusta meter spoilers por pequeños que sean) y una moraleja final, así que, para los más pequeños, es una película redonda.

Para los adultos, la película tiene constantes guiños al género western clásico, con algún que otro planazo digno de mención, y, por supuesto, no faltan caballos con jinetes recortando en silueta, stop motion y planos compartidos. De hecho, los guiños van tan, tan allá, que puedes ver referencias a los Monty Pyton, y, gracias a esos guiños unido a la acción, por momentos trepidante y, todo hay que decirlo, absurda, tienes unas carcajadas aseguradas y la horita y media que dura se te pasará volando.

Por otro lado, el aspecto técnico está tan bien conseguido como nos tiene acostumbrados Dreamworks, algo que a mi me parecía realmente difícil para conseguir las texturas del pelo de gato en formato animación, pero, como os digo, tanto la animación como iluminación y banda sonora están a gran altura.

Por último te preguntarás, ¿merece la pena ir a verla en 3D?, pues sinceramente, sólo si vas con niños, ya que es algo que les flipa bastante, pero, si no es así, sinceramente, yo no pagaría el extra.

Dicho esto, no puedo decir que la película es mala, eso sí, no te esperes una película de autor húngaro, que ya sabes donde te metes.

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