Cinco años después de que el COVID-19 causara la muerte de más de siete millones de personas y pusiera en jaque a los sistemas sanitarios a nivel mundial, la comunidad internacional se enfrenta al desafío de prepararse adecuadamente para futuras pandemias. Esta necesidad es especialmente urgente en un contexto de crecientes amenazas como enfermedades infecciosas emergentes, crisis climáticas y conflictos.
La pandemia dejó al descubierto las desigualdades en el acceso a vacunas, pruebas y tratamientos, evidenciando una stark diferencia entre países ricos y pobres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que la respuesta global fue una mezcla de innovación y fracasos, donde los grupos más vulnerables fueron los que menos acceso tuvieron a servicios de salud necesarios. «No debemos repetir los errores del pasado cuando llegue la próxima pandemia», advirtió António Guterres, Secretario General de la ONU, enfatizando la importancia de la cooperación internacional.
Los brotes de virus no conocen fronteras, lo que convierte la vigilancia, el intercambio de datos y el acceso a tratamientos en prioridades globales. En este sentido, es crucial abordar la salud humana, animal y ambiental como un sistema interconectado, dando especial atención a la interfaz entre estos tres elementos, dado que más del 60% de las enfermedades infecciosas emergentes provienen de animales.
La reciente adopción del Acuerdo Pandémico de la OMS, que establece un marco global vinculante para la preparación y respuesta ante pandemias, representa un avance significativo. Sin embargo, aún queda camino por recorrer. Es necesario acordar los términos del anexo sobre Acceso a Patógenos y Participación en los Beneficios, que será esencial para garantizar el acceso equitativo a productos sanitarios en situaciones de emergencia.
Para avanzar, los países deben centrarse en varios aspectos clave: la prevención de brotes antes de que comiencen, la preparación robusta de sistemas sanitarios, y la respuesta continua durante emergencias. Además, se destaca la necesidad de financiamiento sostenible y predecible para fortalecer dichas capacidades.
A medida que el mundo se recupera del COVID-19, es fundamental recordar que la preparación no es un lujo, sino una necesidad. Las lecciones aprendidas deben ser aplicadas para evitar que la próxima pandemia encuentre al mundo desprevenido. La salud de las personas está intrínsecamente ligada a la salud de la comunidad global, y proteger a unos es proteger a todos.
Fuente: ONU noticias Salud


