Claves para proteger la salud cerebral

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Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se celebra cada 22 de julio por iniciativa de la Federación Mundial de Neurología, la Fundación Casaverde quiere poner el foco en la importancia de sensibilizar a la población sobre la necesidad de cuidar y preservar el órgano más complejo y esencial del organismo.

Encargado de controlar funciones tan importantes como el pensamiento, las emociones, la memoria, el movimiento y el correcto funcionamiento de los procesos vitales, el cerebro necesita atención y cuidados durante todas las etapas de la vida. Mantener hábitos saludables contribuye a favorecer el bienestar físico, mental y emocional, además de ayudar a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas.

Hábitos saludables y prevención: la receta para cuidar el órgano motor

En el marco de esta jornada de concienciación, María Morejón, directora de la Clínica Casaverde Murcia, ha subrayado la trascendencia de incorporar una rutina de prevención integral en el día a día para salvaguardar la salud cerebral.

«Es prioritario mantener una buena salud cardiovascular, teniendo a raya la tensión arterial, el azúcar y el colesterol. Asimismo, es fundamental evitar el sedentarismo e incluir rutinas diarias de ejercicio físico», señala Morejón.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de ictus y casi triplica la probabilidad de sufrirlo. La presión arterial elevada, la diabetes y los niveles de colesterol altos también figuran entre los principales determinantes de riesgo modificables de demencia. La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que el control de estos factores de riesgo y la adopción de hábitos de vida saludables permitirían prevenir hasta el 90% de los ictus.

María Morejón también incide en la necesidad de “eliminar factores de riesgo cotidianos y fomentar el entrenamiento mental”. Además, se deben evitar hábitos tóxicos como el tabaquismo o el consumo de alcohol e incluir en nuestra dieta alimentos saludables.

El tabaquismo y el consumo de alcohol figuran entre los principales factores de riesgo modificables de demencia. En el caso del alcohol, forma parte del conjunto de factores a los que se atribuye hasta el 40 % de los casos de demencia en el mundo. En cuanto a la alimentación saludable que menciona Morejón, la evidencia respalda especialmente la dieta mediterránea, vinculada a un mejor rendimiento cognitivo durante el envejecimiento.

A esto hay que sumar una buena rutina de sueño y aminorar estados de estrés prolongados en el tiempo. Por último, “resulta sumamente beneficioso incorporar rutinas de estimulación cognitiva de forma regular para mantener el cerebro activo y en forma», concluye.

Mantener una actividad intelectual frecuente también favorece la salud cerebral. Sin embargo, más del 35 % de la población española apenas dedica tiempo a leer, jugar o realizar otras actividades cognitivas, y el 60 % afirma no haber aprendido nada nuevo durante el último año.

El peligro del estrés prolongado y evidencia científica

El conocimiento científico sobre el funcionamiento del cerebro no deja de evolucionar, por ejemplo, para advertir sobre los peligros y consecuencias del estrés prolongado.

Laura Martín-Romo, neuropsicóloga del Hospital Casaverde Extremadura, advierte de que el estrés sostenido puede alterar la estructura física del cerebro, reduciendo áreas clave como el hipocampo (vital para la memoria), por lo que «gestionar el estrés no es solo un consejo de bienestar, sino un auténtico acto de neuroprotección». El estrés crónico altera la regulación inmunológica del organismo, generando un estado proinflamatorio que afecta al sistema nervioso.

Desde la Fundación Casaverde también señalan la importancia del cuidado de la salud cerebral en aspectos como:

  • La plasticidad neuronal: el sistema nervioso posee una notable capacidad para reorganizar sus conexiones en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o el ejercicio físico. El ejercicio aeróbico regular aumenta los niveles de BDNF, una proteína vital para la conexión neuronal, y se ha asociado con un mayor volumen del hipocampo en adultos mayores. La actividad intelectual y social sostenida a lo largo de la vida también ayuda al cerebro a tolerar mejor el paso del tiempo, retrasando la aparición de síntomas de deterioro cognitivo, un fenómeno que la neurociencia llama «reserva cognitiva».
  • La neurogénesis en adultos: frente a la antigua creencia de que no nacían nuevas neuronas en la edad adulta, los expertos recuerdan que el cerebro adulto sí genera neuronas nuevas, sobre todo cuando se le estimula mediante actividad física, intelectual y social. De hecho, la evidencia científica confirma que el hipocampo humano sigue generando neuronas nuevas hasta la novena década de vida en personas sanas.

Prevenir para proteger

La aparición de enfermedades neurológicas responde a múltiples factores, como la edad, la genética, el estado de salud y las condiciones sociales y ambientales. Con todo, la prevención ofrece una oportunidad real para cuidar la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo y de otras alteraciones del sistema nervioso.

Controlar la tensión arterial, mantener una actividad física regular, dormir bien, seguir una alimentación equilibrada y conservar la actividad intelectual son medidas respaldadas por la evidencia científica. Sus beneficios tienden a ser mayores cuando se incorporan de forma temprana, se mantienen en el tiempo y cuentan con un entorno que facilite su cumplimiento.

La Fundación Casaverde subraya que el cuidado de la salud cerebral exige una respuesta compartida, basada en hábitos saludables, seguimiento sanitario y políticas públicas que promuevan y faciliten el acceso a la prevención. Aunque estas medidas no eliminan por completo el riesgo, sí pueden contribuir a retrasar el deterioro, preservar la autonomía de las personas y mejorar su calidad de vida.