La autora consigue tejer una historia compleja, donde cometió el asesinato perfecto es uno de los objetivos de su perturbado protagonista, al mismo tiempo se trata de una historia sensorial basada en la peculiar interconexión de los sentidos del protagonista, capaz de oler los sabores o degustar los colores.

La sinestesia es una particularidad neurológica que se da al 1% de la población mundial y que demuestra, entre otras cuestiones, que la percepción de los humanos respecto al mundo es de una individualidad rabiosa. Quizás este sea el motivo por el que, a veces, resulta algo contradictoria la lectura de este libro: las asociaciones sensoriales del protagonista-suponemos, también de la autora-probablemente no coincidan con las del lector, lo que obliga a hacer un ejercicio constante de replanteo perceptivo, a veces, agotador. Sin embargo, la novela goza de un ritmo ágil.

No sabemos si a Joanne Harris le propondrán hacer la adaptación cinematográfica de ” Chico de ojos azules “como le pasó con” Chocolat “, interpretada por Juliette Binoche y Jonhny Depp y nominada a cinco Oscar. En cualquier caso, los detalles perceptivos de esta historia presentan un reto para quien se atreva a hacer la adaptación de la novela.

Fuente: papel en blanco

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