Ni uno ni otro. Finalmente ni Eto’o ni Ibrahimovic fueron los protagonistas del choque, o por decirlo de otra forma, lo fueron pero no como se esperaba. El camerunés estuvo apagado o fuera de cobertura por el intenso marcaje que sobre él hicieron sus antiguos compañeros, Piqué y Puyol, excelentes en la defensa; e Ibracadabra se dejó la magia en Barcelona porque no consiguió materializar ni una de las ocasiones que le brindaron sus socios blaugranas, claro que la zaga neroazzurra tampoco se lo puso demasiado fácil. Podríamos decir que el duelo defensor – defendido lo ganaron los primeros, le tienen bien cogida la medida, no en vano han jugado con ellos y saben como se las gastan.
En el balance final del partido podemos decir que el Barça salió a hacer lo que sabe hacer, jugar, presionar y tocar balón pero las directrices de José Mourinho desde el banquillo eran de no dejar pasar y así lo hicieron sus pupilos en el campo. Micon, Lucio, Samuel y Chivu se empelaron a fondo para conseguirlo. Solo algunas arrancadas de Eto’o y Diego Milito pusieron en peligro la portería de Victor Valdés pero no causaron mayores apuros.
En el bando contrario Pep Guardiola tenía en mente hacer un partido como los que acostumbra, con movimiento de balón y juego ofensivo pero esta vez no pudo ser. Para el técnico portugués esto puede apreciarse como una victoria, de hecho acumulan una cierta ventaja de cara a la vuelta en territorio culé porque un sólo gol les daría la victoria pero si quieren hacerlo tendrán que replegarse, tendrán que jugar y ahí estará el Pep Team para marcar las diferencias, esperemos que esta vez sí con Iniesta que en el Giuseppe Meazza sólo pudo salir en la segunda parte. Tienen un mes para hacer los deberes.
Imagen: web Fc Barcelona