Hoy se cumplen nada más y nada menos que cien años de la muerte de Bram Stoker, uno de los escritores románticos más famosos de toda la historia. Su obra más famosa – y tal vez la única que muchos conocen – es Drácula, esa novela epistolar en la que descubrimos temas tan complejos como el folklore de la época, el papel de la mujer o la inmigración, entre otros muchos. Y por supuesto, la historia del que tal vez es el vampiro más famoso de la historia. A pesar de haber sido todo un éxito desde su publicación, como curiosidad cabe destacar que no fue hasta hace apenas 30 años cuando fue admitida dentro del grupo de los clásicos en la Universidad de Oxford.

Pero no fue esta la única novela de Bram Stoker y por ello, queremos hacer mención a otros títulos igual de magistrales y que, por desgracia, son menos conocidos. Así, destacan El entierro de las ratas o La madriguera del gusano blanco, una obra escalofriante que, según cuentan, comenzó a escribir bajo los efectos de narcóticos y que es una de las favoritas entre los lectores. Sin embargo, es cierto que el final es un poco decepcionante por lo que se deja entrever al principio de la novela, que va perdiendo fuelle poco a poco.

La dama del sudario es su última novela y juega con un argumento que después hemos visto en muchas películas y relatos. En esta obra el protagonista debe vivir en un castillo tétrico de los Balcanes para heredar una gran fortuna. Se basa, según señala el autor, en documentos apócrifos que recogen la leyenda.

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La vida de Bram Stoker, a pesar de su calidad literaria y de tener una obra de gran éxito, acaba de manera triste. Murió en la pobreza y olvidado por todos y además, apenas se habló de él en su muerte. Y es que el hundimiento del Titanic días antes de su muerte hizo que apenas se escribiese nada sobre su fallecimiento. Ahora, 100 años después, tenemos la oportunidad de recordarlo y homenajearlo como es debido. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que leyendo sus obras?