Es el fin del sueño para muchos parados. Se casa Marta Ortega, la heredera del multimillonario imperio Inditex. Los pretendientes que se ilusionaban cada mañana con la posibilidad de cazar a Marta y asegurarse un futuro, deberán buscarse otro objetivo. Cada vez hay menos millonarios, y por lo tanto, menos hijas de millonarios. No obstante, el dinero acumulado por algunas de las mayores fortunas del mundo, crece día a día, al mismo ritmo que las tasas de paro, con lo que una de las mejores salidas laborales puede ser continuar peinando el mercado en busca de herederas.

Pero Marta Ortega, de momento, queda fuera del mercado. Sergio Álvarez, es el afortunado que a partir de hoy dormirá con la hija del dueño del imperio textil Inditex, valorado en más de 45.000 millones de euros. Álvarez, jinete asturiano y Ortega, se conocieron hace tres años en uno de los eventos hípicos en los que el chico participaba y de los que Marta es muy aficionada.

Al igual que su padre, Marta Ortega se ha caracterizado en los últimos años por llevar una vida sobria al margen de las noticias del corazón. Según se cuenta, pasó una temporada en una tienda Zara de Londres aprendiendo el oficio desde abajo. Más tarde se trasladó a Galicia, donde, según sus compañeros de trabajo actuaba con profesionalidad y sin delirios de grandeza. Su padre, Amancio Ortega, siempre ha deseado que sea su hija la que le releve al frente de los negocios familiares. No obstante, en los últimos meses se ha especulado con la posibilidad de que Marta opte por otra vía diferente, menos enfocada al ámbito empresarial. Obviamente, las posibilidades que tiene ante sí, no son pocas.

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Como no podía ser de otra manera, las celebraciones de la boda de la joven pareja se llevan bajo el más estricto secreto. Pero si alguien, aun tiene esperanzas de levantar la voz cuando el cura diga aquello de “que hable ahora o calle para siempre”, puede acercarse al pazo que la familia Ortega tiene en Anceis y jugárselo todo a una última carta.