Decir Ciencia Ficción es decir Isaac Asimov

Tal día como hoy, hace 20 años, para siempre, uno de los más grandes escritores de la Ciencia Ficción y todo un visionario de las nuevas tecnologías. Isaac Asimov, el que nos enseñó que los robots podían amar y desarrollarse casi, casi como los humanos, falleció el 2 de abril de 1992 a los 72 años de edad.

Este gran maestro de la ciencia se inició muy pronto en este mundo gracias a revistas tan prestigiosas como, Science Wonder, Astounding Stories o Air Wonder. El joven Asimov era todo un niño prodigio e incluso adelantó varios cursos en el colegio, entrando a la universidad con quince años.

A los 19 años ya comenzó a escribir relatos de ciencia ficción en las conocidas como revistas pulps, publicaciones especializadas en historias y relatos. Poco a poco fue abriéndose un hueco en este género hasta llegar a crear unas de las bases más conocidas de este género: las Leyes de la Robótica.

  • Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  • Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primera Ley.
  • Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Años después, en el libro Robots e Imperio se estableció la conocida como Ley Cero, que prevale sobre las otras tres leyes:

  • Un robot no puede causar daño a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño.

Y es que Asimov fue todo un visionario que se adelantó a inventos tan importantes como Internet, del que predecía que podría ser una gran revolución para la educación. Aunque cuenta con un gran número de obras de divulgación científica, lo cierto es que se conoce, sobre todo, su obra de ficción.

La más conocida es la Saga de la Fundación, una obra que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que se combinó, más tarde, con otra gran serie sobre robots. Y es que su obra ha sido toda una referencia para cientos de escritores de generaciones posteriores que se han basado en sus fundamentos científicos para crear nuevas obras literarias.