El 18 de septiembre de 2026, se dieron a conocer los alarmantes resultados de un estudio realizado por la Fundación Línea Directa que pone de manifiesto la falta de conocimientos actualizados de los conductores españoles. A pesar de que muchos se preparan exhaustivamente para obtener su carné de conducir, parece que una vez en posesión del mismo, la conciencia sobre la importancia del aprendizaje y la normativa vial se diluye con el tiempo.
Para evaluar el estado del conocimiento de las normas de tráfico, la fundación llevó a cabo un experimento en el que 1.700 conductores participaron en un simulacro de examen teórico. Los resultados fueron desalentadores: un abrumador 92 % de los participantes no logró aprobar la prueba. El examen constaba de 30 preguntas y reveló que aquellos que suspendieron con más de diez fallos eran el doble en comparación con los que lograron aprobar.
Mar Garre, directora general de la Fundación Línea Directa, subrayó la gravedad de la situación: “Los conductores no conocen las normas, no conocen las señales, y esto no es una tontería, porque estas señales están para regular el tráfico, la circulación y para aportar seguridad”. Garre hizo hincapié en que cada conductor, al ponerse al volante, asume una responsabilidad vital, no solo sobre su propia vida, sino también sobre la de los demás.
Las preguntas que resultaron más complicadas para los conductores estaban relacionadas con motos y ciclomotores, alcanzando un 63 % de fallos, seguidas de las cuestiones sobre señalización y normativa vial. Los datos también mostraron que los conductores mayores de 55 años son el grupo con mayor porcentaje de suspensos.
Analizando los resultados por comunidades autónomas, Canarias, Extremadura y Aragón destacaron como las que obtuvieron peores calificaciones en el examen, mientras que Galicia, Asturias y Cataluña fueron las que mejor se desempeñaron, aunque con más del 87 % de suspensos.
Ante esta alarmante situación, el deseo de mejorar se hace evidente entre los conductores, ya que un 84 % de ellos manifestó que sería beneficioso volver a formarse en materia vial. Sin embargo, hay un espectro de opiniones sobre la frecuencia de esta reeducación: un 32 % sugiere que debería realizarse cada diez años, mientras que un 39 % considera que sería recomendable a partir de cierta edad. Entre los temas que los conductores piensan que sería importante revisar se encuentran las nuevas normas de tráfico (67 %) y la correcta identificación e interpretación de señales (32 %). En el ámbito práctico, las áreas que más demanda presentan son la reacción ante imprevistos y emergencias (41 %) y la conducción en condiciones meteorológicas adversas (35 %).
Estos hallazgos destacan la necesidad urgente de una renovación en la formación de los conductores para garantizar no solo su seguridad, sino también la de todos aquellos que comparten las vías.

