Hoy terminamos con la historia de Wulfrik el Errante. He de decir que ha sido un placer escribirla y desde aquí vuelvo a dar las gracias al lector que la pidió y emplazo a todo el que quiera alguna historia de un personaje en especial. ¡Solo teneis que pedirlo! Vamos a ver cual fue el desenlace de la historia de Wulfrik, el paladín del Caos que cometió el error de desafiar a los dioses.
Wulfrik exausto por la batalla y la borrachera que le siguió después en la taberna del Jabaí Blanco finalmente su fue a dormir, o mejor dicho terminó sobre una de las mesas de la taberna tumbado semi incosciente por el efecto del aguamiel.
Fue en ese preciso momento cuando comenzó a tener una extraña y aterradora pesadilla, sonaban violines y trompetas atronadoras y de repente Wulfrik se vio embuelto en un mar de tinieblas, y contempló como todo a su alrededor se inundaba de sangre… El paladín del Caos trato de correr pero la sangre ya le sobre pasaba las rodillas y apenas podía avanzar. De repente cayó por un agujero negro que se abrio debajo de sus pies, en un mar lleno de sangre y visceras de todos los enemigos que alguna vez había enviado al otro mundo.
La sensación de asfixia era desesperante ya que el poderoso paladín a pesar de sus multiples habilidades en combate no sabia nadar. Entonces comenzó a oir susurros entre las tinieblas de una voz demoníaca que heló sus sentidos. Susurraba algo en lengua de demonios, pero para sorpresa del paladín, ahora sentía que podía entenderlos. «Condenado a una vida maldita…»
Cuando despertó empapado en sudor frío Wulfrik había sido bendecido con el don de lenguas, esto le permitia entender el lenguaje de cualquier bestia del Viejo Mundo, y maldecido con una vida de exilio y violencia ya que ahora los dioses le habian encomendado el castigo de recorrer todo el Viejo Mundo en busca de un guerrero lo suficientemente fuerte como para desafiarlo.
Hasta el día de hoy Wulfrik todavía no ha encontrado a ese guerrero, y los cráneos de humano, orcos y saurios cuelgan de su ropa y armadura. Wulfrik nunca puede detenerse en su busqueda de la gloria, ahora solo le queda esperar la muerte en un desafío para recibir el eterno descanso, ya que en vida nunca puede descansar. Nunca debió de desafiar a los dioses…