Con el avance de las nuevas tecnologías se ha conseguido que un usuario pueda tener decenas e incluso cientos de libros dentro de una pequeña tarjeta para leerlos en el ebook. Además, con las mejoras de la tinta electrónica es posible leer durante horas en estos formatos sin que se canse la vista, al contrario de lo que pasa cuando estamos mucho tiempo delante de la pantalla de un ordenador.
Los defensores del ebook no dudan en destacar las virtudes de este formato, como por ejemplo, el espacio de almacenamiento. Lo que antes podía ser una estantería completa, ahora cabe en el espacio de un sólo libro y, además, muy delgado. También señalan que el libro electrónico es muy duradero y que ni se dobla, ni se corre la tinta ni coge polvo. Aunque el lector de ebook puede estar en torno a los cien o doscientos euros, dependiendo del modelo, otra de las ventajas de este formato es el bajo precio de los libros electrónicos, que en ocasiones es incluso un 70% menor que el del formato en papel.
El ebook, a pesar de sus componentes electrónicos, ayuda a cuidar el medio ambiente, señalan sus seguidores, porque para publicar un libro no hay que talar ni un sólo árbol, todo va dentro de una combinación informática de ceros y unos. Para los ordenados o los que disfrutan una lectura haciendo notas al margen o buscando lecturas relacionadas también puede ser un buen regalo, puesto que los ebook permiten una gran interactividad entre los textos.
Sin embargo, con el ebook se pierde una cosa muy importante del placer de leer. ¿Quién no disfruta esas décimas de segundo que se tarda en pasar la página con la emoción de saber qué vendrá en la página siguiente? ¿Y quién no ha disfrutado oliendo ese libro recién comprado? Los libros electronicos, por ahora, no dan esas sensaciones.