Vaya cracks.

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Ayer me quedé hasta la tantas viendo El Crack dos de José Luis Garci en una cadena de televición local. La verdad es que ya la había visto por lo menos tres veces antes, incluido el momento de su estreno en el año 1983, pero fue un gustazo repetir la experiencia.

Garci repetía la experiencia de hacer cine negro «a la española» firmando esta segunda parte de aquel primer éxito titulado El Crack. Y lo consiguió, quiero decir hacer cine negro a la española; vaya si lo consiguió. La verdad es que no todo el cine de Garci me gusta, pero en esta serie de dos, todo brilla con intenso fulgor: el guión, un incomensurable Alfredo Landa a años luz del cine setentero que supuso el boom del «landismo», la melancólica y amorosa fotografía de un Madrid nocturno y solitario, la propia trama de las películas, la excelente banda sonora de Jesús Gluck con el predominio del piano, etc.

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Esta segunda parte es una especie de vuelta de tuerca, un rizar el rizo, tratando un tema que todavía a principios de los ochenta, cercana aún la moralidad de la dictadura, sonaba a novedad, y, lo que es peor, a escándalo. No diré de qué se trata exactamente, por no desvelar el argumento, pero es curioso que en cierto modo sea un film tan anticuado (los trajes, los coches, la decoración de aquellos años) y al mismo tiempo tan actual, pues muchas de las cosas que en él se cuentan, incluso la crítica a la indecencia de muchos de los que detentan el poder en la sociedad española, sigue vigente, por desgracia.

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Mencioné la soberbia interpretación de Alfredo Landa, que lo es, pero no sería justo dejarme en el tintero a esos secundarios maravillosos que pueblan el largometraje: José Bódalo, Agustín González, Miguel Rellán, María Casanova, Arturo fernández, etc… todos ellos hacen que Madrid, durante las dos horas que dura la película compita con orgullo -al mismo nivel- con Nueva York o Londres o con cualquier otra ciudad que haya sido escenario de un cine policíaco de calidad. Nada que envidiar; de verdad de la buena.

Bueno y por último, recordar que de lo mejor del film son las escenas en las que se ve ve como trata el detective German Areta (Alfredo Landa) a los delincuentes, tanto de poca como de mucha monta. De sobresaliente.

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