Los ataques rusos contra las infraestructuras ucranianas han sumido a la población civil en la penumbra y el frío extremo, dejando a millones de personas sin calefacción, agua y electricidad en medio de uno de los inviernos más severos de los últimos años. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU denunció el jueves que este crítico escenario se debe a los continuos bombardeos rusos, que no cesan a pesar de las bajas temperaturas.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, informó que Rusia ha lanzado un ataque a gran escala contra las infraestructuras energéticas de Ucrania, lo que ha llevado a que unos 2600 edificios residenciales en Kiev queden sin calefacción, afectando drásticamente la vida cotidiana de los ciudadanos. Las temperaturas han caído hasta 20 grados bajo cero, obligando a los civiles a soportar condiciones inhumanas.
Las consecuencias son devastadoras; millones de hogares solo disponen de electricidad durante unas pocas horas al día, lo que ha forzado el cierre de escuelas y ha comprometido el acceso a la atención médica. Esta prolongada falta de suministro eléctrico agrava la situación, haciendo más difícil que la población acceda a servicios esenciales y aumentando su vulnerabilidad.
La situación se torna aún más trágica con el impacto directo sobre los más vulnerables. Desde el inicio del conflicto, 766 niños han perdido la vida y 2540 han resultado heridos a causa de las hostilidades. En un incidente reciente en Bohodukhiv, cerca del frente, varios niños perdieron la vida en los ataques rusos. Las personas mayores y discapacitadas, atrapadas en edificios sin acceso a las plantas inferiores, enfrentan grandes dificultades para sobrevivir en estas condiciones extremas.
La ayuda humanitaria se ha vuelto imprescindible para atender las urgencias de quienes están en la línea de fuego. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó que un convoy humanitario logró llegar a Pokrovske, un área gravemente afectada, para entregar suministros médicos y de higiene. Sin embargo, el acceso a muchas comunidades sigue siendo complicado debido a los combates constantes. De las 10,000 personas que vivían en Pokrovske antes del conflicto, solo quedan unas 500, la mayoría ancianos y con discapacidad.
Las regiones de Donetsk, Dnipro, Sumy y Jersón han sido particularmente golpeadas por la violencia esta semana, y en Zaporizhia, un hospital y una guardería han resultado dañados, lo que ha dejado a miles sin calefacción. La comunidad internacional mira con preocupación esta situación en un país que, a pesar de las adversidades, continúa resistiendo.
Fuente: ONU últimas noticias





