Del 23 al 25 de octubre, la localidad de Valencia de Alcántara se convertirá en el epicentro de la gastronomía medieval con la celebración del XVIII Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales. Este evento, que reunirá a cocineros de diversas ciudades y villas medievales de España y Portugal, busca no solo resaltar la rica tradición culinaria de la época, sino también promover el patrimonio cultural de la región.
Los participantes, seleccionados en sus respectivos concursos locales, representarán a localidades que forman parte de la Red de Ciudades y Villas Medievales, incluyendo a Almazán, Estella-Lizarra, Hondarribia, entre otras. En la gran final, que será abierta al público, se llevará a cabo una Ruta del Pincho Medieval en la que los asistentes podrán degustar las creaciones de los cocineros en diferentes bares y restaurantes de la localidad, disfrutando de platos elaborados con ingredientes que eran comunes durante la Edad Media.
Cada tapa tendrá un costo de 2,50 euros y los asistentes tendrán la oportunidad de saborear las diferentes interpretaciones culinarias que reflejan la fusión de influencias culturales de estas localidades. Esta iniciativa permitirá no solo disfrutar de la gastronomía, sino también conocer el patrimonio histórico de Valencia de Alcántara, que cuenta con un Barrido Gótico-Judío declarado Bien de Interés Cultural, además de importantes vestigios megalíticos.
El concurso se regirá por normas estrictas que obligan a los participantes a utilizar ingredientes como trigo, carnes de caza y productos lácteos, excluyendo completamente los alimentos que llegaron tras el descubrimiento de América. Un jurado integrado por profesionales de la gastronomía evaluará las propuestas en base a presentación, sabor, elaboración y originalidad. El fallo se dará a conocer el sábado 24 de octubre a las 20:00 horas, y el evento promete ser una celebración tanto de la cocina como de la cultura local.
Alberto Piris, alcalde de Valencia de Alcántara, ha destacado la importancia de este evento para fomentar el turismo en la región, invitando a vecinos y visitantes a participar activamente. «Queremos que esta gran final se viva en la calle y que todo el mundo pueda formar parte de ella», afirmó. Con esta filosofía, la localidad no solo espera que el concurso estimule la economía local, sino que también sirva como un puente para que los visitantes se empapen de su historia y tradición en un fin de semana lleno de sabor y cultura.


