Un premio de príncipes para los reyes

Los galardonados, todos juntos.

La resaca tras la victoria ante Grecia en la final del Mundobasket dura hasta hoy y durará hasta mañana. Fuimos los campeones del mundo por primera vez; el recibimiento en nuestro país fue espectacular; interminables homenajes a los jugadores y al gran Pepu; y ahora: Príncipes de Asturias, príncipes del mundo.

Parece que fue ayer cuando Carlos Jiménez levantaba con rabia el trofeo que nos proclamaba campeones del mundo. Pero han pasado ya varios meses y como Pepu anticipó, la palabra baloncesto sigue en la boca de todos. A pesar que las audiencias televisivas no lo corroboran (los culpables deben ser «condenados»), acontecimientos como el de ayer viernes evidencian el momento por el que está atravesando el deporte de la canasta en España y en todo el mundo. Además si el espectáculo que aportan los jugadores viene acompañado de resultados (como en esta ocasión), mejor que mejor.

Al protocolario acto de entrega, celebrado en el Teatro Campoamor de Oviedo, acudió la plana mayor del baloncesto de nuestro país, a excepción de los jugadores NBA: Calderón, Garbajosa y Sergio; dado que se encuentran en plena pretemporada con Toronto (los dos primeros) y Portland respectivamente. Pau por su parte, sí acudió al acto, ya que continúa la recuperación de su maltrecho pie, de la cual se pudo observar su mejoría.

Ha sido el broche de oro para un grupo humano que rebosa de los valores que debe potenciar todo deporte: Compañerismo, fe y diversión. Diversión, felicidad que han conseguido contagiar a todo un país, y que por el propio bien del deporte debe mantenerse ahí, donde se merece, en lo más alto.

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