Un perro andaluz

Un perro andaluz 5

En estos días, empezaremos una temática centrada en el cine. La primera película a la que haré referencia, que está en relación con la entrada anterior, es la obra maestra de Luis Buñuel y Salvador Dalí, Un perro andaluz, realizada en 1929. Se trata de un cortometraje considerado el más significativo del cine surrealista. Tanto Buñuel como Dalí expresan a través de imágenes sus sueños y delirios, como la escena de las hormigas en la mano – a las que Dalí tenía fobia real- o la más representativa del filme, la del ojo cortado por una navaja –imagen soñada e interpretada por el propio Buñuel.

            La película, al igual que una pintura surrealista donde vemos que sus elementos representados pueden no presentar relación, no se compone de esquema lineal, no es que esté oculto su sentido, simplemente no lo tiene, no hay un trasfondo, es pura imagen onírica. Así, se plasma perfectamente ese universo, donde salen a la luz nuestros miedos, nuestros impulsos más primitivos, nuestros deseos… Vemos incluso escenas no del todo claras, elementos que aparecen y desaparecen, el vacío, ¡incluso el sentimiento de incapacidad de andar bien o alcanzar una cosa concreta!

            La escena del ojo cortado, sin embargo, no es casualidad que se presente al principio de la película. Se trata de un cegar la mirada convencional para que surja la mirada asomada al interior, algo que promovía el surrealismo, como se puede apreciar en los versos del poeta favorito de Buñuel, Benjamin Péret:

Si existe un placer
es el de hacer el amor
el cuerpo rodeado de cuerdas
y los ojos cerrados por navajas de afeitar

            El propio Buñuel explicó que “para sumergir al espectador en un estado que permitiese la libre asociación de ideas era necesario producirle un choque traumático en el mismo comienzo del filme; por eso lo empezamos con el plano del ojo seccionado, muy eficaz.”

             Así, no queda más que disfrutar de la película e investigar nuestras propias sensaciones de los sueños de dos de las personalidades del mundo surrealista más representativas. Después de todo, seamos artistas o no, el surrealismo no es más que la parte escondida de nuestra razón, todos tenemos sueños, todos encontraremos en El perro andaluz alguna escena que nos lleve hacia nuestro interior.

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