Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una innovadora técnica para capturar nanoplásticos, utilizando nanoflores de óxido de hierro. Según un estudio reciente publicado en la revista Chemical Engineering Journal, estas nanoflores tienen la capacidad de atrapar partículas de un tamaño alrededor de la millonésima parte de un milímetro, es decir, nanoplásticos que derivan de plásticos PET, uno de los polímeros más utilizados en botellas y envases.
El equipo ha logrado que estas nanoflores se adhieran a los residuos plásticos capturados, creando así una nueva plataforma magnética que puede adsorber otros contaminantes presentes en el agua, como metales pesados y colorantes orgánicos. Este avance busca mejorar la eficiencia en comparación con los métodos tradicionales de tratamiento de residuos, que suelen ser costosos y menos efectivos.
Álvaro Gallo-Córdova, uno de los investigadores del ICMM, explica que el óxido de hierro es un material magnético que tiene la capacidad de atrapar múltiples contaminantes simultáneamente. Además, su diseño en forma de nanoflores le permite presentar características magnéticas mejoradas gracias a que varias partículas actúan en conjunto. En estudios previos, las nanopartículas demostraron eficacia en la extracción y degradación de microplásticos, y ahora, las nuevas nanoflores amplían estas capacidades al abarcar partículas de tamaño nanométrico.
El estudio destaca que un solo gramo de estas nanoflores puede atrapar hasta 10,000 miligramos de nanoplásticos, una cifra asombrosa que resalta la efectividad del nuevo enfoque. Gallo-Córdova subraya que gran parte de los plásticos PET, al finalizar su ciclo de vida, se descomponen en el medio ambiente por acción de la luz solar y otros factores, convirtiéndose en nanoplásticos que contaminan suelos y fuentes de agua.
La metodología empleada por el ICMM no solo se limita a la captura de nanoplásticos; también busca transformar estos residuos en materiales magnéticos que permitan la extracción de otros contaminantes. «Transformamos un residuo contaminante en una nueva materia prima dentro de un enfoque de economía circular», afirma el investigador. Este proceso se realiza utilizando imanes que ayudan a crear materiales híbridos que integran el plástico contaminante en su estructura y funcionalidad, lo que resulta en combinaciones de propiedades magnéticas y capacidad de adsorción.
Además, el método implementado consume poca energía, ya que el calentamiento magnético que se utiliza actúa de forma localizada, generando calor justo en la superficie de las nanopartículas sin necesidad de calentar todo el agua. Después de múltiples ciclos de uso, el material demuestra una notable durabilidad; tras cinco ciclos, mantuvo el 88% de su capacidad descontaminante.
Los hallazgos de este estudio abren nuevas posibilidades para transformar los nanorresiduos plásticos en plataformas capaces de descontaminar. La investigación sugiere que esta innovación podría ser un paso hacia estrategias sostenibles donde los residuos plásticos se reutilicen en tecnologías ambientales, como el tratamiento de aguas residuales.
Fuente: Agencia Sinc


