El principio de la colección «huevo de Fabergé» salió a la luz en 1885, cuando el zar Alexandre III le pide a Peter Carl Fabergé realizar un huevo de Pascua precioso para regalarlo a su esposa. Esto gustó tanto a esta última que cada año la reina recibía un nuevo huevo.

De este regalo de amor nació una empresa que en nuestros días forma parte de las más grandes de la alta joyería.

Desde este día, centenas de coleccionistas buscan los huevos más bellos. Es gracias a las búsquedas que los expertos pudieron reencontrar un huevo perdido durante cerca de 90 años. Este último sería probablemente, el huevo ofrecido a la mujer del zar, María Feodorovna, en 1887. Pudo ser reconocido gracias a una fotografía de 1902 cuando ha sido incluido en una exposición en San Petersburgo.

Incrustado con oro y con piedras preciosas, es también decorado con cintas incrustado con diamantes así como con tres zafiros. Por otra parte, en su centro es posible descubrir allí un reloj de oro creado por el relojero suizo Vacheron y Constantin.

Concerniendo a este descubrimiento, un experto de Fabergé declaró por otra parte: «Es un descubrimiento extraordinario. Identificar uno de los huevos imperiales faltantes es excitante increíblemente. Lo que es todavía más excitante es que aquello que posee esta pieza no tiene ninguna idea de su procedencia y su valor. ¡Podrían valer más de 20 millones de libras!»

Fuente: pixtón

 

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