Para Jamaica, Venezuela, Cuba, Colombia, Brasil y un largo etcétera de países el café es uno de sus principales bienes de exportación al tiempo que un motivo de orgullo nacional por la calidad que alcanza. El coste de una taza de estos cafés, los mejores de cada región, puede oscilar en occidente entre 2 y 20 euros según el país donde se adquiera.

Pero aunque usted llegue a pagar la friolera de 20 euros por un simple expresso, aun estará muy lejos del coste del café apodado “café raro“. El grano de este curiosos (y costoso) café procede de dos nacionalidades muy distantes entre si, Jamaica -donde se extrae el Jamaican Blue Mountain– e Indonesia -donde se consigue el Kopi Luwak-. Pero lo que lo hace realmente especial no es su doble nacionalidad, sino el curioso refinado que se le aplica al grano de origen indonesio.

Los granos de Kopi Luwak son ingeridos por el gato de Algalia, o civeta, un tipo de felino que vive en las plantaciones del sur este asiático y se alimenta instintivamente de los mejores granos de café. Una vez ingerido el amargo alimento, las enzimas y los jugos gástricos del animal, se encargan de procesarlo y expulsarlo por vías naturales, momento en que los trabajadores de las plantaciones cafeteras aprovechan para recoger las heces y limpiarlas de suciedad (todo lo que no esté relacionado con el grano).

David Cooper, el creador de este café a base de caca de gato, dice que “es ideal para realizar café con leche o capuchinos”.

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