Superhéroes nada convencionales

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El universo de los superhéroes siempre ha dado mucho juego y prueba de ello son los cientos de héroes que se han inventado, partiendo de una fórmula sencilla que a día de hoy todavía parece tener límite.

A veces con mitología y épica, otras con oscuridad y amargura, a veces a lo paródico y en ocasiones, directamente, a lo cutre; pero ahí tenemos a esos superhéroes frikis disfrazados y dispuestos a salvar el mundo. Para esta tarea no hace falta venir de otro planeta y tener superpoderes (Superman), ni tener mucha pasta (Batman, Iron-Man) ni sufrir mutaciones (Hulk, X-Men, Spiderman, etc.), para salvar el planeta también vale ser un ferviente lector de cómics, un fracasado, un alcohólico o un completo pirado. Estos son los superhéroes no convencionales.

Kick-Ass es el último ejemplo de pringao que se convierte en héroe porque se pone un disfraz ridículo y se embarca en una lucha que le viene grande con el único poder de la voluntad. Por su suerte encuentra apoyo en dos que saben más del tema, Big Daddy y Hit-Girl, los alter-egos heróicos de un padre ex-policía con sed de venganza y su dulce y mortífera hija de 12 años que mete caña a los malotes como nadie.

Del mismo saco del homenaje autoparódico tenemos otro film de acción y locura, mucho menos elaborado, pero muy divertido. Hablamos de Mystery Men (Kinka Usher, 1999). La película, protagonizada por Ben Stiller, Hank Azaria, Janeane Garofalo y William H.Macy nos lleva a la metrópoli de Champion City, dónde unos fracasados quieren dar sentido a sus vacías vidas convirtiéndose en superhéroes y limpiar la ciudad de todo rastro de crímen. Se trata de una comedia hilarante, gamberra y muy juvenil (a pesar de contar con actores adultos). Tiene un tono serio que acentúa más la carga humorística y brinda grandes momentos a pesar de ser un pelín demasiado larga.

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Con ingredientes parecidos más superpoderes conocímos a Hancock (Peter Berg, 2008), interpretado por Will Smith. Siendo uno de los pocos superhéroes que no ha pasado por el cómic, Hancock llegaba con unas premisas extraordinarias y un desarrollo desastroso que lo condujo al fracaso (más entre la crítica que entre el público). De todas formas, la figura del superhéroe alcohólico, solitario, macarra, maleducado y odiado por todos era una vuelta de tuerca muy interesante y fue una verdadera lástima que no se condujera bien.

Abandonando el tono risible de los casos mencionados, entre los superhéroes no convencionales tenemos el maravilloso ejemplo de Watchmen (Zack Snyder, 2009). Obra maestra del cómic (de los geniales Dave Gibbons y Alan Moore), fue llevada al cine con mucha dignidad pero con poca fortuna y menos trascendencia, debido a la complejidad de la historia, la fuerte presión de los fans y el enorme respeto de Zack Snyder por la obra original, que le ató las manos de mala manera.

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En Watchmen nos encontramos con dos generaciones de superhéroes marcados por una vida llena de soledad y dolor. Entregados más a la violencia que a la justicia, luchan por salvar un mundo podrido y en plena época de la Guerra Fría. No tienen superpoderes (sólo el Dr. Manhattan tiene), sólo un disfraz y mucho odio por lo que les rodea, lo que no deja de ser un motivo para lanzarse a combatir el mal, ¿no?

En definitiva, este es un pequeño repaso entre los muchísimos superhéroes especiales por no entrar en la definción convencional de superhéroe. Existen otros productos de nivel churro como Condorman (Charles Jarrott, 1981), en la que un dibujante de cómics es equipado por la CIA con un supertraje hortera a más no poder, que le da la capacidad de combatir el crimen. Y no podemos olvidar El Vengador Tóxico (Michael Herz y Lloyd Kaufman, 1986), en la que en pleno corazón de una desechable Nueva Jersey, un medio tonto que se dedica a limpiar un gimnasio y sufre abusos de los clientes termina cayendo en un bidón de productos tóxicos, se le deforma la cara y adquiere poderes especiales. Se trata de un film de culto, muy de serie B, gamberro, violento y con puntos de erotismo; sólo apto para los paladares más selectos.

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