Solo un 10% del Estudiantado Verifica Siempre la Información Proporcionada por la IA

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Solo un 10% del alumnado verifica siempre la información de la IA

Un estudio realizado por la Escuela Pía de Cataluña y la Universitat Oberta de Catalunya analiza el uso de la inteligencia artificial generativa (IAG) en el ámbito educativo, revelando que una de las principales debilidades de su aplicación académica es la verificación de la información. Solo un 10 % de los estudiantes afirma que siempre contrasta las respuestas obtenidas a través de esta tecnología, mientras que un 23,8 % lo hace con frecuencia. Más de la mitad de los encuestados admite que sólo verifica “a veces” o “raramente”, y un 11,5 % confiesa que nunca comprueba esta información.

Este informe, el primero de su tipo a nivel europeo, se basa en una muestra de 3,700 alumnos de ESO y bachillerato de 17 centros educativos en Cataluña. Los resultados muestran que el conocimiento sobre la IAG entre los estudiantes es desigual, con un 34,8 % que declara tener un conocimiento bajo o muy bajo, y un 46,6 % que se sitúa en niveles altos de comprensión. La investigación identifica el autoaprendizaje como la principal vía para que los jóvenes aprendan a utilizar la IAG, aunque resalta que la escuela aún desempeña un papel irregular en esta enseñanza.

El uso más común de la IAG entre los alumnos es la generación de contenido textual, mientras que aplicaciones más avanzadas, como la creación de imágenes o códigos, son menos frecuentes. Además, el 54,9 % de los estudiantes declara utilizar dispositivos electrónicos entre una y tres horas diarias para estudiar, y un 27,1 % los usa más de tres horas.

Marta López Costa, integrante del equipo de investigación y docente de la UOC, subraya la necesidad de que las escuelas asuman un papel activo para integrar la IAG en el aprendizaje. Según ella, el primer paso hacia una adopción satisfactoria de esta tecnología es construir una cultura pedagógica que fomente su uso adecuado y crítico, enfatizando que la verificación de la información es crucial. López sostiene que esta debe ser una competencia central en las tareas escolares que involucren IAG.

Además, el estudio ha generado una serie de recomendaciones para los centros educativos, destacando la importancia de establecer protocolos claros sobre el uso de la IAG y la verificación de la información. Los investigadores advierten que se debe enseñar al alumnado a reconocer cuándo la IAG puede ser una herramienta útil y cuándo se constituye en un recurso que puede reemplazar procesos de aprendizaje esenciales.

La formación del profesorado también se identifica como un aspecto clave. Sin criterios compartidos, los estudiantes pueden recibir mensajes contradictorios sobre el uso de la IAG en diferentes asignaturas. Por ello, los educadores deben ser guías en el uso crítico de esta tecnología y fomentar una relación equilibrada con las herramientas digitales.

El estudio plantea una reflexión sobre si el uso de la IAG debería considerarse una competencia básica en la educación, similar a la lectura, la escritura o el cálculo. Marta López enfatiza que no se trata solo de usar una herramienta, sino de desarrollar habilidades para interactuar críticamente en un entorno donde la IA forma parte de las prácticas cotidianas y profesionales.
Fuente: Agencia Sinc