Meta, la empresa matriz de Facebook, está considerando la posibilidad de incorporar tecnología de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes, según un documento interno. Esta decisión podría materializarse en un contexto político dinámico, lo que podría desviar la atención de grupos de la sociedad civil que usualmente critican a la empresa por sus prácticas de privacidad. Sin embargo, este plan ha generado un fuerte debate y críticas en torno a sus implicaciones para la privacidad.
La implementación de un sistema de reconocimiento facial en las gafas podría infringir los derechos de privacidad de millones de personas y provocar costosas batallas legales para la empresa. Los datos biométricos, como las huellas faciales, son considerados entre los más sensibles que una compañía puede recopilar, y su uso plantea riesgos significativos, incluyendo la vigilancia masiva, la posible filtración de datos y la discriminación. Además, el uso de esta tecnología en espacios públicos ha suscitado preocupación sobre la seguridad de las personas no consentidoras que se crucen en la visión de las gafas.
Para llevar a cabo un sistema de reconocimiento facial efectivo, Meta tendría que recolectar la huella facial de cada individuo que se encuentre en el campo visual de las gafas. Obtener el consentimiento de cada persona, especialmente de aquellos que no son usuarios de Meta, resulta prácticamente imposible. En muchos estados de EE.UU., existe una legislación que clasifica la información biométrica como sensible y requiere que las empresas implementen protecciones estrictas antes de poder recopilar y procesar dicha información.
Meta ha tenido experiencias previas que le advertían sobre los riesgos asociados al reconocimiento facial. En 2021, la compañía decidió cerrar una herramienta que escaneaba automáticamente los rostros de los usuarios en las fotografías publicadas en su plataforma, al tiempo que anunció la eliminación de más de mil millones de plantillas faciales. Además, anteriormente, Facebook había llegado a acuerdos monetarios por valor de miles de millones de dólares relacionados con la privacidad, lo que pone de manifiesto su historial problemático en este ámbito.
A pesar de ello, el enfoque de Meta parece ser que puede evadir el escrutinio lanzando un producto intrusivo desde el punto de vista de la privacidad en un momento de confusión política. Sin embargo, la opinión pública ha mostrado cada vez más su rechazo hacia dicha tecnología invasiva. Ejemplos recientes incluyen la reacción negativa ante el uso de aplicaciones de reconocimiento facial por parte de agentes de inmigración, así como el backlash contra Amazon Ring, que enfrentó críticas por una función que algunos temen podría ser usada para la vigilancia masiva.
La resistencia de la sociedad a estas características invasivas de la privacidad es clara. Organizaciones de defensa de los derechos civiles, así como abogados de demandas colectivas, están preparados para abogar por la protección de la privacidad de los ciudadanos, instando a los reguladores y fiscales generales a investigar a fondo estas prácticas.
Fuente: EFF.org





