A pesar de que desde el principio las semillas de marihuana pueden parecer indistinguibles, su disposición hereditaria se mantiene; esta actividad es uno de los principales propósitos detrás del ascenso de los bancos de semillas si de comprar semillas autoflorecientes se trata. Para hablar estos ejemplares, es importante preguntarse por su punto de partida, estas son traídas al mundo a partir de un cruce con semillas feminizadas y una variedad de marihuana llamada Ruderalis, este tipo de planta no es igual al resto, ya que puede desarrollarse bajo circunstancias poco amigables a nivel de ambiente como suelos pobres y fotoperiodos exagerados o frágiles. Su desarrollo es más normal en Europa Central y Occidental y en ciertas regiones de Asia, no obstante, su verdadera revelación se hizo en 1924 con cepas encontradas en la naturaleza en el sur de Siberia en Rusia. La revelación de esta especie hizo posible exponer la forma en que la planta es una superviviente equipada para ajustarse a circunstancias antagónicas y que su desarrollo no está moldeado por el término del fotoperiodo.
Ciclo de las semillas autoflorecientes
Ahora que se conoce su origen, es posible determinar atributos específicos que llaman a la consideración de las semillas autoflorecientes, el primero de ellos es que, este tipo de semillas de marihuana es excepcionalmente simple de cultivar. Su ciclo de vida oscila entre 60 y 90 días, esto alude a su velocidad de floración; sus cosechas no son difíciles de manejar y no necesitan una atención constante sobre la incidencia de la luz o de las estaciones climáticas. Asimismo, el legado dado por Ruderalis y que viene fusionado en sus cualidades hereditarias la convierten en las semillas más seguras y efectivas a las circunstancias externas.
De forma concreta, a nivel de cultivos, las semillas autoflorecientes ofrecen beneficios para las personas que optan por comenzar con un proyecto de desarrollo en interiores o exteriores. Por regla general, este tipo de semillas soportan las bajas temperaturas y esto es debido a su memoria hereditaria de la resistencia dada por Ruderalis, este sistema permite tomar beneficios en contraste con otras semillas, como las feminizadas. En cuanto a su límite de floración, es mucho más rápida que la introducida por las semillas feminizadas, un ciclo total cubre un tiempo de aproximadamente 60 a 90 días. De igual manera, sus cultivos son sumamente honorables ya que su desarrollo se dará independientemente de las progresiones de luz. Es así como las semillas autoflorecientes se convierten en ideales para los cultivos al aire libre, ya que ofrecen períodos de floración cortos con un crecimiento prudente y modesto, por lo que no suelen llamar tanto la atención.
Cuando se logra la germinación de la semilla autofloreciente, no hay ninguna razón de peso para temer, ya que dada su capacidad de resistencia, la planta no necesita más consideración que otros surtidos. Asimismo, sus cultivos son ideales durante cualquier estación con presencia o no de fotoperiodos, por lo que los surtidos autoflorecientes de exterior pueden brotar sin problemas en un clima al aire libre donde la luz del día es escasa, lo que permite presumir que este tipo de semillas es el más adecuado para aquellos cultivadores que no cuentan con el tiempo exclusivo de vigilancia que merecen otras semillas para su crecimiento.
¿Feminizadas o autoflorecientes?
Intentar elegir una semilla y otra puede ser un poco problemático, sin embargo, las semillas feminizadas presentan atributos particulares de las autoflorecientes que las hacen razonables para un tipo de cultivadores. Lo más importante es que el desarrollo de las semillas feminizadas tiene un grado medio de dificultad en contraste con la simplicidad que presentan las semillas autoflorecientes. Además, la última opción es por regla general de tamaño pequeño o mediano por lo que no necesitan un espacio tan amplio para su cultivo, mientras que las semillas feminizadas suelen ser medianas o un poco más altas y es importante reproducirlas en espacios de mayores dimensiones.
Las semillas feminizadas comienzan a florecer después de un fotoperiodo de 12/12, mientras que las semillas autoflorecientes florecen al mes aproximadamente después de la plantación. Para decirlo claramente, cada semilla está enfocada a un público específico, siendo las semillas autoflorecientes las favoritas para aquellos novatos que buscan resultados seguros sin agonizar por controlar los estados de desarrollo con tanto cuidado. Por otro lado, las semillas feminizadas van unidas a los cultivadores expertos que resultan ser más pacientes y reconocen el valor y provecho de los cultivos que derivan de este tipo de semillas. Por último, sea cual sea el tipo de semilla de marihuana, la calidad es una garantía directa de sus bondades a nivel de colección o cultivo legal. Por tanto, tiendas en línea como Sensoryseeds se han convertido en la mejor opción para quienes desean preservar las cualidades hereditarias de esta controversial planta sin atentar contra las leyes establecidas para su comercialización y cultivo.