La empresa catalana Roll’eat, especializada en envoltorios reutilizables para alimentos, ha anunciado un significativo avance en su compromiso con el medio ambiente al evitar más de 5.000 toneladas de papel de aluminio desde su fundación. Esta cifra se traduce en una reducción de emisiones comparable a las generadas por un automóvil que da unas 69.000 vueltas al mundo, subrayando cómo un pequeño cambio en los hábitos cotidianos puede contribuir de manera considerable a la sostenibilidad.
El impacto del consumo de aluminio en los hogares españoles es alarmante, ya que cada año se generan aproximadamente 15.000 toneladas de este residuo, que resulta complicado de reciclar y cuya producción demanda un alto consumo energético. Especialmente en el contexto escolar, las cifras son aún más preocupantes: un grupo de mil alumnos que utiliza papel de aluminio a diario puede producir más de 300 kilos de residuos en un solo curso escolar. «Cambiar este gesto repetido miles de veces tiene un efecto inmediato en la reducción de residuos», afirma Meritxell Hernández, fundadora y CEO de Roll’eat. Además, señala que el objetivo de la empresa no se limita a ofrecer alternativas, sino que busca fomentar hábitos que se mantengan a lo largo del tiempo.
La expansión de Roll’eat en más de 1.000 centros educativos ha sido clave para alcanzar este logro. A lo largo de casi dos décadas, la compañía ha colaborado con diversas administraciones locales y autonómicas, incluyendo ayuntamientos y colegios, integrando soluciones reutilizables en campañas de sensibilización ambiental dirigidas tanto a niños como a sus familias. Programas como Setmana Bio y Escoles + Sostenibles han permitido a los estudiantes descubrir opciones sostenibles, generando un efecto multiplicador en sus entornos.
«La innovación realmente útil es aquella que se integra de manera sencilla en la vida diaria», resalta Hernández, quien enfatiza la importancia de ofrecer productos accesibles que promuevan hábitos sostenibles desde la infancia. Este hito conseguido refuerza el papel de las escuelas como motores de transformación ambiental y pone de relieve la necesidad de seguir impulsando políticas de reducción de residuos desde las primeras etapas de la educación.





