Ha sido un gran sorpresa, pero no entiendo nada, ya que Robinho había gritado a los cuatro vientos que quería ser jugador del Chelsea, que Abramovich había hecho una oferta más que buena y colmaba sus aspiraciones, aunque las del Madrid no, pero en ese momento ha llegado el Manchester City, equipo que me extraña, con todos mis respetos, que el jugador brasileño consiguiera el balón de Oro, entre otras cosas tiene más que complicado jugar en la Champions, y ya no solo títulos individuales sino colectivos.
Aquí se ha demostrado que Robinho es un «veleta«, persona que gira según el viento que sopla, y se ha ido donde más dinero le han dado, aunque ahí también habrá metido presión el equipo blanco, puesto que ha conseguido que se fuera al equipo que más dinero ofrecía, 42 millones de euros, por lo que ha salido redonda la jugada, ya que se ha cobrado mucho más dinero que ofrecía el Chelsea.
Así que tan solo se puede decir que … ¡suerte Robinho!, y no vuelvas a dar este espectáculo.