La situación en Siria es crítica, con el 90% de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza y enfrentando una alarmante escasez de productos básicos. Así lo aseguró Amy Pope, directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), durante una conferencia de prensa celebrada en Ginebra. Recientemente de regreso de Damasco, Pope destacó la necesidad imperante de reevaluar las sanciones internacionales que han dificultado la reconstrucción del país.
Pope enfatizó que las exenciones de sanciones son esenciales para iniciar el proceso de recuperación y desarrollo. La economía siria, debilitada por años de conflicto, se ha visto obligado a depender casi exclusivamente del dinero en efectivo, lo que complica aún más la situación. La infraestructura vital, como hospitales y escuelas, está devastada; por ejemplo, la ciudad de Alepo fue prácticamente destruida durante el conflicto que tuvo lugar entre 2012 y 2016, donde más de dos millones de personas tuvieron que abandonar la ciudad.
La OIM estima que las necesidades humanitarias abarcan desde aspectos básicos como refugio, alimentos y agua potable, hasta la compleja tarea de reconstruir una sociedad desgastada por la guerra. A raíz de casi catorce años de conflicto, más de 16 millones de personas en Siria requieren asistencia humanitaria, mientras que seis millones se han visto obligados a huir del país y 7,2 millones son desplazados internos.
En cuanto a los refugiados sirios en el extranjero, Pope advirtió que, aunque muchos desean regresar a su país, hacerlo de manera prematura podría sobrecargar una infraestructura ya de por sí debilitada y forzar a las familias a mudarse de nuevo. Subrayó que la OIM no promueve retornos masivos, ya que muchas comunidades no están preparadas para acoger a los desplazados. El retorno debe ser voluntario, seguro y digno, garantizando que las familias tengan una base estable y segura a la que regresar.
La situación humanitaria se complica aún más por los rescursos limitados que enfrenta la OIM. Aunque la agencia fue expulsada de Siria por el gobierno anterior, ha continuado ofreciendo ayuda a través de programas transfronterizos. Pope reconoció la dificultad que ha tenido la ONU para acceder a las áreas más necesitadas debido a las restricciones impuestas por el régimen de Bashar Al-Assad.
Tom Fletcher, secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios, quien realizó una visita reciente a Siria, destacó los desafíos que enfrenta el país pero también subrayó la existencia de oportunidades. En un campamento de desplazados en Idlib, Fletcher escuchó historias de desesperación y sufrimiento, pero también de esperanza y dignidad. Insistió en que, si se les proporciona el apoyo necesario, las comunidades no solo reconstruirán sus hogares, sino que también podrán contribuir a un futuro más prometedor.
Mientras tanto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha anunciado el envío de una delegación a Siria por primera vez en años, con el objetivo de apoyar al personal de la ONU en temas relacionados con los derechos fundamentales. Esta medida pretende enfatizar la importancia de la justicia transicional y la inclusión en cualquier proceso de cambio futuro, fundamental para abordar el sufrimiento de millones de sirios y garantizar que sus derechos sean respetados y protegidos. Se destaca también la urgencia de preservar evidencia de violaciones de derechos humanos para que los responsables rindan cuentas por sus actos.
Fuente: ONU últimas noticias