En 2025, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en la economía y los hogares de la Unión Europea (UE) se estimaron en 3,3 mil millones de toneladas de CO2 equivalente, lo que representa una disminución del 17,2% en comparación con 2015. Estos datos provienen de las primeras estimaciones publicadas por Eurostat, lo que subraya un esfuerzo continuo por parte de los países europeos para reducir su huella de carbono.
La mayoría de los sectores de la economía registraron una reducción en sus emisiones de GEI en relación con 2015. En particular, el sector energético, que incluye el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, disminuyó sus emisiones en un notable 45,3%. Asimismo, el sector de minería y canteras vio caer sus emisiones en un 33,3%. El sector manufacturero también mostró un progreso significativo, con una reducción del 16,0%. Las emisiones de los hogares disminuyeron un 14,7%, y el sector servicios lo hizo en un 11,9%. Otros sectores, como la agricultura, la silvicultura y la pesca, también vieron caídas del 5,9%, mientras que el suministro de agua y la gestión de residuos lo hicieron en un 2,6%.
Sin embargo, no todos los sectores mostraron tendencias a la baja. Las emisiones del sector de la construcción aumentaron en un 11,4%, y las correspondientes al transporte y almacenamiento ascendieron un 10,9%.
Un análisis más amplio de las emisiones en la UE muestra que entre 2015 y 2025, ha habido disminuciones en 23 países miembros, mientras que solo en 4 se registraron incrementos. Las mayores reducciones se estimaron en Estonia, con un 41,7%, seguido de Finlandia con un 30,7% y Alemania con un 27,3%. Por otro lado, Malta experimentó un aumento alarmante del 169,4%, seguido de incrementos en Chipre (10,7%), Lituania (9,5%) y Rumanía (5,4%).
Es relevante destacar que, a pesar de la disminución de las emisiones de GEI, la economía de la Unión Europea mantuvo una tendencia de crecimiento, aumentando su Producto Interno Bruto (PIB) en un 17,5% en el mismo periodo. Este fenómeno señala que la reducción de la huella de carbono no ha sido un obstáculo para el crecimiento económico, lo que podría ser un indicativo de un desarrollo sostenible en la región.
Con estos datos, la Unión Europea sigue reafirmando su compromiso con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, mientras los países miembros abordan el desafío de equilibrar el crecimiento económico con la conservación del medio ambiente.


