La etapa había sido algo aburrida, entre otras cosas los líderes se habían respetado en exceso y no se había quedado ninguna en las primeras subidas, así que se tenía que decidir todo en el mítico Alphe D’Huez, y ahí, en las primera rampas cuesta arriba atacaba al abulense, dejando a todos boquiabiertos y sin alientos, mientras que su compañero y hasta esos entonces líder de la carrera Franck Schlenk frenaba a todos los del grupo, por mi parecer demasiado numeroso por lo que se demostraba que la etapa no había sido muy dura.
A partir de ese momento se vio un espectáculo, porque Sastre conseguía sacar más tiempo mientras que Evans intentaba que Menchov y alguno más le echara una mano, pero sus ataques solo servía para parar el grupo, por lo que el ciclista del CSC seguía aumentando distancias, hasta conseguir la magnífica cifra de 2:15, aunque por desgracia no ha sido la que quería conseguir.
En resumen, en esta ocasión Carlos Sastre fue muy valiente y le sirvió para hacer historia, es decir, conseguir el maillot amarillo y la etapa, ahora …. cruzaré los dedos para que no exista positivo, puesto que cuando alguien hace una exhibición llega la mala noticia.