Radiografía del parque de motocicletas: antiguo y con defectos

Las motos suponen el 16,6% del total del parque automotor español, una cifra que ha aumentado en 5 puntos desde al año 2018. A pesar de su crecimiento, las motos ocupan la tercera posición en mayor antigüedad, solo por detrás de los camiones y las furgonetas. En los últimos 7 años, la edad de las motocicletas ha aumentado un 7,3%, pasando de 15,2 años de media en 2014, a los 16,4 años en 2022.

Ante esta situación, adquiere mayor importancia las inspecciones técnicas para garantizar que cumplen con los estándares de seguridad para circular. De hecho, desde la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (AECA-ITV) explican que la inspección técnica ha desempeñado un papel clave para mejorar la seguridad de este tipo de vehículos.

Desde el año 2006, fecha en la que se implementó la obligatoriedad de pasar la ITV en ciclomotores, la siniestralidad de este tipo de vehículos se ha reducido en 88%, pasando de 308 fallecidos en 2006 a 36 en 2022.

Lamentablemente esta tendencia no se da en las motocicletas ya que, en el 2022, último año con cierre de datos, se ha producido un incremento de fallecidos en este tipo de vehículos de un 12% con respecto al año anterior, representando el 23% de los fallecidos por siniestros viales.

Motocicletas y ciclomotores, los vehículos con más defectos graves

De acuerdo con datos del Ministerio de Industria y Turismo y que AECA-ITV analiza, en el año 2022 las estaciones de ITV inspeccionaron un total de 1.093.635 motocicletas y ciclomotores. De ellas, el 83% superó la ITV a la primera. Sin embargo, es el tipo de vehículo en el que más defectos graves se detectan: más de la mitad, el 51%, de los fallos que encuentran las estaciones son graves.

En este sentido, los principales defectos detectados en la ITV tanto a motocicletas como a ciclomotores son:

  • Alumbrado y señalización: Pese a la facilidad de comprobación por parte del propietario del vehículo del correcto funcionamiento de este sistema, el 35,1% de los defectos graves que se imputa en motocicletas corresponde a alumbrado y señalización. Un dato preocupante debido a la importancia de estos elementos en este tipo de vehículos donde el propio usuario es la carrocería, puesto que permite “ver y ser visto” por el resto de los usuarios de la vía.
  • Emisiones contaminantes: Se trata de un apartado que agrupa el 17,1% de los defectos detectados en la ITV en motocicletas y ciclomotores. En este tipo de vehículos, en la ITV se revisa no solo la emisión de gases, sino que también se tiene en cuenta otro de los contaminantes que es de gran importancia: el ruido emitido.
  • Ejes, Ruedas, Neumáticos y Suspensión: El 10,8% de los defectos detectados en la ITV corresponde a este sistema. Esto pese a que, en muchas ocasiones, los fallos de estos elementos son fáciles de detectar. Por regla general, la diferencia entre unos neumáticos por debajo del umbral mínimo y unos en perfectas condiciones puede decantar la balanza entre que se produzca un siniestro vial o no. En este sentido, un conductor puede detectar el mal estado de un neumático, además de con un simple vistazo, por un comportamiento mucho más inestable de la motocicleta.

“Ante este panorama de un parque de motocicletas y ciclomotores envejecido y con un gran número de defectos, la ITV está llamada a desempeñar un papel esencial para garantizar la seguridad vial. Hoy más que nunca se hace necesario que todas las motocicletas y ciclomotores que circulan por nuestras vías públicas lo hagan con la inspección técnica al día. No sólo para proteger la vida de su propio conductor o su ocupante, sino también la de los demás usuarios”, ha concluido Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV.

Se trata de un tipo de vehículo que, por sus propias características, tiene un mayor peligro para su conductor y ocupante. Un estudio realizado por el Consejo Europeo de Seguridad Vial evidenció que, por cada kilómetro que recorre un usuario en una carretera de la Unión Europea, el riesgo de perder la vida, en comparación con el de una persona que viaje en automóvil, es 8 veces mayor en el caso de un ciclista, 9 veces mayor en el de un peatón y 20 veces mayor en el de un motorista.

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