La República Democrática del Congo se prepara para una importante prueba de tratamientos antivirales contra el virus del ébola, específicamente la variante de Bundibugyo, que ha generado más de mil casos confirmados en las últimas semanas y ha cruzado fronteras hacia Uganda. En un esfuerzo por reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció este martes que la próxima semana comenzará un estudio para evaluar la efectividad de los medicamentos MBP134 y remdesivir, tanto de forma individual como en combinación.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó la importancia de estos tratamientos como una forma de salvar vidas, afirmando que los preparativos para el ensayo están completamente listos. Hasta ahora, más de cien personas han logrado recuperarse desde el inicio del brote hace cinco semanas, pero el número de fallecimientos continúa en aumento. Tedros enfatizó que la detección temprana y la atención médica adecuada han permitido la recuperación de muchos pacientes, al tiempo que expresó su esperanza de que los nuevos antivirales puedan mejorar aún más estas posibilidades.
El estudio estará a cargo de un consorcio que incluye al Instituto Nacional de Investigación Biomédica del Congo, la organización médica ALIMA, la Universidad de Oxford y la OMS, con el apoyo de Estados Unidos y la farmacéutica Gilead Sciences, que proporcionaron las dosis de los medicamentos que se probarán.
Por otro lado, UNICEF y la Alianza para las Vacunas, Gavi, han lanzado una convocatoria dirigida a fabricantes para acelerar el desarrollo de vacunas candidatas contra el virus de Bundibugyo. Actualmente, no existe ninguna vacuna aprobada para esta variante, a diferencia de la especie Zaire, que cuenta con una reserva global. La convocatoria tiene como finalidad identificar y financiar hasta 40 millones de dólares para la producción rápida de vacunas, asegurando que estén disponibles en caso de que se demuestre su eficacia y seguridad en ensayos clínicos.
A pesar de un incremento en la capacidad de respuesta ante el brote, la situación sigue siendo crítica. Según datos recientes, la República Democrática del Congo ha confirmado 1.094 casos y 277 muertes, mientras que Uganda reporta 20 casos y dos fallecimientos. Aunque se ha aumentado la capacidad hospitalaria a más de 500 camas en 19 centros de salud y la capacidad de diagnóstico ha crecido significativamente, la OMS ha alertado sobre la insuficiencia de rastreo de contactos y la falta de infraestructura adecuada en los centros de tratamiento.
La epidemia se desarrolla en un contexto complicado, caracterizado por una crisis humanitaria prolongada y graves problemas de seguridad que afectan el acceso a las áreas necesitadas. Ante esta situación alarmante, la OMS y los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades han solicitado 518 millones de dólares para financiar un plan continental de preparación y respuesta. Las condiciones para el personal sanitario también son preocupantes, ya que casi 80 trabajadores se han infectado durante el brote, evidenciando los riesgos que corren quienes están en primera línea de atención a los pacientes.
Fuente: ONU noticias Salud


