La proliferación de moho y humedad en los hogares es un problema común que afecta a miles de familias, generando no solo un problema estético, sino también riesgos para la salud. Expertos en el cuidado del hogar han resaltado la importancia de dedicar al menos 15 minutos al día a una práctica sencilla: la ventilación de los espacios.
El moho se desarrolla en ambientes húmedos y oscuras, y su aparición puede ser un signo de mala circulación de aire. Por ello, abrir ventanas y puertas durante un cuarto de hora diario puede marcar la diferencia. La circulación de aire fresco no solo ayuda a disminuir la acumulación de humedad, sino que también evita el estancamiento de olores desagradables y la formación de condensación en las superficies.
Los especialistas recomiendan prestar especial atención a áreas críticas como baños, cocinas y sótanos, que suelen ser más propensos a la humedad. Ventilar estos espacios puede ser tan sencillo como abrir las ventanas o, en su defecto, activar ventiladores para fomentar el flujo de aire.
Además de mejorar la calidad del aire interior, esta simple actividad contribuye al bienestar general de los habitantes de la vivienda. La exposición constante a esporas de moho puede inducir reacciones alérgicas, problemas respiratorios e incluso afectar el sistema inmunológico. De esta manera, dedicar unos minutos al día a ventilar los espacios se convierte en un hábito saludable.
Por otro lado, los expertos también sugieren que, en combinatoria con la ventilación, se realicen limpiezas periódicas en las áreas propensas al moho, utilizando productos específicos que puedan eliminar sus esporas y prevenir su aparición. Con estos simples consejos, los ciudadanos pueden proteger su hogar y su salud, garantizando un ambiente más seguro y agradable para toda la familia.





