¿Por qué no regalar obras clásicas…?

Es una pregunta que suelo hacerme cuando he de regalar algún libro. Soy de la opinión de que, de vez en cuando, debemos echar una mirada hacia atrás y no olvidarnos de ellos: los clásicos. Ayudar a fomentar su lectura, quizá para el destinatario/a del regalo sería gratificante leer o releer de nuevo alguna obra que, vagamente, todavía perdura en sus recuerdos o le incita a descubrir algo novedoso.

Las buenas obras, de cualquier época, escritas por geniales escritores, siempre estarán ahí. Son las fuentes de las que bebemos.

Mis recomendaciones son:

“El ardor de la sangre” de Irene Nemirovky (Ed. Salamandra) Obra inédita en España. Sobre el tema: Incisiva, nos habla de la mezquindad e hipocresia social, de lo que altera el curso de la vida, la autora sostiene en esta narración sobre la amnesia de los padres y su incapacidad para reconocer los errores de los hijos. La lucha por la felicidad y el arrepentimiento.

“Mi prima Rachel” y “La Posada de Jamaica” de Daphne du Maurier (Poseo un tomo de Pza. y Janés, desconozco otra editorial) Su centenario se ha celebrado en este año. No todas las historias de esta escritora son fantásticas, pero todas tienen un elemento sobrenatural o, como mínimo, misterioso. Por ello es una novelista romántica, por que con sus historias busca sorprendernos, y ella desea que el mundo sea más hermoso y más misterioso de lo que es en realidad. Su capacidad consistía en crear historias absorbentes, para que el lector se aferrara a su lectura. Era el dominio de Du Maurier, es quizá, la característica del arte literario menos apreciada por los lectores “serios” de nuestro tiempo.

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“Servidumbre humana” de W.Somerset Maugham (Edit. Debolsillo) Novela semiautobiográfica basada en las experiencias de los primeros 30 años de su vida. Escritor cuyas novelas y relatos se caracterizan por su gran facilidad narrativa, su sencillez y una visión del mundo, tal vez, irónica y desencantada. Este libro, que quizá no es imprescindible, sea una lectura muy recomendable y una nueva excusa para leer de nuevo la novela clásica del XIX. Se considera como su mejor obra.

“El Principito” de Antoine de Saint-Exuperi (Ed. Salamandra) Ya he visto que nuestro compañero Ocampo lo ha reseñado, pero no puedo resistirme a reiterar la recomendación de este pequeño, pero gran libro. Ha sido siempre mi favorito. Como ya se refleja en la dedicatoria que este autor hace a su amigo León Werth, expresa claramente que el contenido de su obra va dirigida tanto a los niños como a las “personas grandes”. Una deliciosa lectura para cualquier edad.

  • Ramon Ocampo

    Hola Elisa,

    Regalar obras clásicas sería un verdadero detalle para con esas almas sensibles que todos tenemos alrededor, una excelente idea. Las dificultades arriban a la hora de la búsqueda y captura del preciado presente.
    La gran (enorme) mayoría de nuestras librerías (la subsistencia impone sus reglas) han de centrarse en aquello que se vende y desafortunadamente los clásicos no se encuentran en esta categoría.

    Yo tampoco conozco de quien son los derechos actuales de las obras que reseñas, pero al ser libros con más de 50 años de su publicación original, seguramente los derechos están vendidos, subrogados, cedidos, etc. a docenas de casas.

    Según unas rápidas indagaciones que he hecho, lás últimas ediciones de la obra de Daphne du Maurier en España pertenecen a Planeta y Plaza & Janes y Planeta, en el caso de Maugham la última edición es de Seix Barral (no he encontrado datos sobre la cesión de derechos de la edición de Circulo de Lectores/Bertelsmann). Las ediciones que he localizado tienen más de diez años de antiguedad y se encuentran actualmente descatalogadas.

    Visto lo visto, queda sólo bucear en esas buenas y viejas librerías con gusto por lo añejo, y tentar suerte…

  • Elisa I. Mellado

    Así es, compañero Ocampo. Cada día surgen escritores nuevos, que no todos logran el triunfo y el reconocimiento mundial en la literatura. Algunos, con una buena promoción y “padrinos” alcanzan la lista de los best seller, y después caen en el olvido, y los menos continuarán en su consagración. Es penoso que nuestros jóvenes, la mayoría, no conozcan estos escritores y sus obras. En este caso creo que debo considerarme “afortunada” en poseer estos tesoros y dejar una buena herencia literaria. Gracias por tus indagaciones.

  • Elisa, tienes razón, los clásicos son siempre el mejor regalo. Y “El principito” debería ser infaltable en cualquier biblioteca privada.