En 2025, la tasa de esclarecimiento de los robos en el campo en España se situó en un alarmante 21,37%, según datos recopilados por la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos. Este hecho pone de manifiesto una brecha de seguridad significativa entre las áreas rurales y urbanas, donde la sensación de protección no siempre se traduce en una realidad palpable. A pesar de que muchos españoles asocian la vida en el campo con tranquilidad, estudios demuestran que en términos proporcionales, los delitos en los municipios rurales son más frecuentes en relación a su población.
Un informe de la Federación Española de Municipios y Provincias desvela que las comisarías en zonas rurales a menudo tienen que cubrir vastas extensiones con recursos limitados. Esto resulta en una escasa presencia policial, además del retraso en la respuesta ante incidentes en localidades más alejadas. Tal situación afecta la seguridad de los residentes y sus propiedades, lo que ha llevado a la necesidad urgente de implementar medidas de protección adecuadas.
En este contexto, la tecnología de seguridad conectada se presenta como una solución prometedora. Permite una respuesta inmediata a las alertas, sin depender de la disponibilidad física de los cuerpos de seguridad, acercando así el nivel de protección de las viviendas rurales al de las urbanas. Los expertos de ADT, una de las empresas líderes en el ámbito de la seguridad electrónica, sugieren cinco estrategias clave para reforzar la protección en el medio rural.
La primera medida es la detección perimetral. Este sistema actúa antes de que el intruso acceda a la propiedad, lo que resulta crucial en áreas donde la policía no puede estar presente de inmediato. La segunda recomendación es la videovigilancia inteligente, que permite monitorear propiedades en tiempo real y proporciona pruebas visuales en caso de una intrusión. La tercera medida implica simular la presencia de los propietarios mediante la automatización del hogar, lo que puede disuadir a los delincuentes que conocen los patrones de ocupación.
Además, se aconseja el uso de aplicaciones móviles que faciliten la gestión de la seguridad a distancia, permitiendo al propietario tener control sobre su sistema de alarma, incluso si se encuentra lejos. Por último, conectar el sistema de seguridad a una Central Receptora de Alarmas 24/7 se convierte en una necesidad, ya que este tipo de instalaciones pueden actuar de manera inmediata ante una alerta, coordinándose con las fuerzas de seguridad locales sin demoras.
Oliver de la Rica, director general de ADT, enfatiza que las áreas rurales enfrentan importantes lagunas en múltiples servicios, incluidas la sanidad, el transporte y la seguridad. Para él, la tecnología debe ser la clave para cerrar la brecha existente, permitiendo que la ubicación no determine el nivel de protección al que tienen derecho los ciudadanos. Ante el hecho de que ocho de cada diez robos en el campo quedan sin resolver, la prevención pasa a ser una prioridad ineludible.


