Rafa Nadal volvió a demostrar que no tiene el ritmo de juego para ganar a los mejores, en esta ocasión le faltó un poco de carácter, de ese que le sobraba antes y que nos hacía vibrar una y otra vez, ante un Davydenko exhausto en el tie-break definitivo, y que ni él mismo sabía que hubiera pasado si el encuentro hubiera durado un tercer set, puesto que los últimos juegos y el desempate fueron agónicos.
En el primer set no estaba Nadal, el español después de ganar su saque se sumergió en un profundo bache que no le permitió entrar en el partido, hasta el punto que no volvió a ganar ningún parcial en todo el set y se llevó un doloroso 6-1, pero lo peor es que enseguida se encontró con una situación más que complicada en el segundo set, puesto que otro break conseguido por el Davydenko dejaba el marcador 4-1.
Cuando peor estaba el ruso, llegó el carácter del manacorí, levantó el parcial y se puso con un juego arriba, pero no supo machacar la jugada y cedió su saque, aunque un nuevo break forzó un desempate increíble, porque se juntaron errores, como la doble falta de Davyndeko, con juegos eternos, intercambios de golpes muy buenos, acabados con un golpe magnífico del ruso que le sirvió para ganar el partido.