Zespri ha presentado el “I Estudio sobre la Vitalidad en España“, un estudio cuyo objetivo ha sido profundizar en el significado del concepto de “vitalidad” y en los mecanismos que lo avalan. También se ha intentado medir por primera vez el índice de vitalidad de los castellano-manchegos y la relación tanto con sus actitudes personales y sociales como con sus hábitos de salud y alimentación.

En función a los resultados obtenidos, Castilla-La Mancha se sitúa en la media nacional, con una nota de 7,4 puntos sobre 10 en cuanto al índice de vitalidad. Pero a pesar de esto, solo la mitad de sus ciudadanos tiene un índice óptimo.  Así, mientras que el 53 % de los encuestados posee un alto índice de vitalidad, el 42 % alcanza un nivel medio, siendo bajo para el 5 % de la población.

Gran capacidad de adaptación al cambio y de automotivación

Según los expertos que han colaborado en este estudio, “la vitalidad es un estado de energía que nos ayuda a relacionarnos positivamente con nosotros mismos y con nuestro entorno, nos moviliza para conseguir nuestros retos y nos permite llevar una vida plena”.

Para llevar a cabo el informe, a los castellano- manchegos se le ha preguntado sobre los hábitos cotidianos que tienen un papel importante en su vitalidad diaria. De forma general, las puntuaciones conseguidas para las diferentes cuestiones planteadas están por encima de la media nacional.

Así, su capacidad de automotivación que les permite mantener una actitud positiva a lo largo del día se sitúa en 7,71 sobre 10, cuando la media nacional está en 7,45. Este dato les sitúa en la segunda posición con respecto a otras comunidades autónomas, siendo la primera las Islas Baleares.

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Su capacidad de adaptación a los cambios (7,41) y su sentimiento de autorrealización con las tareas cotidianas (7,24) son también más altas si las comparamos con otras comunidades autónomas y con la media española (7,39 y 7,16, respectivamente).

Pero también nos encontramos ítems de vitalidad que sitúan a los habitantes de esta región por debajo de la media del país. De esta forma, puntúan con un 6,27 a la hora de afirmar que se sienten descansados cuando se levantan por las mañanas, mientras que la media está en 6,45. Algo parecido ocurre cuando se les pregunta sobre cómo afecta su condición física a la hora de realizar con normalidad sus tareas diarias. En este caso, la puntuación alcanza los 7,08 y la media está en 7,17 puntos.

Sin embargo, es importante destacar que para ellos las actitudes relacionadas con la sociabilidad es uno de los factores más importantes de su vitalidad. Prueba de ello es que tanto su participación en encuentros con familiares y amigos como su sentimiento de aceptación y valoración positiva por los demás se encuentran por encima de la media nacional, obteniendo 7,59 puntos (cuando la media nacional está en 7,39) y de 7,68 puntos (cuya media nacional es de 7,51 puntos), respectivamente. Además, afirman saber aprovechar y disfrutar de su tiempo libre donde obtienen una puntuación de 7,77 puntos vs. 7,74 puntos de la media española.

Por otro lado, el 71 % manifiesta sentirse más vital por las mañanas, descendiendo esta sensación a lo largo del día, igual que al resto de los españoles.

Los alimentos naturales, su principal fuente de vitalidad

Lo que sí es seguro, es que la comida es esencial para tener vitalidad. Según los datos obtenidos, su principal fuente de energía son los alimentos naturales y los ricos en vitaminas, con un 32% y un 26% respectivamente. Tras estos se encuentran los dulces con el 16%, seguido por los sabrosos con un 13%, los frescos con un 12% y en último lugar los bajos en calorías con el 2%.

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Un aspecto positivo es la nota media obtenida por los residentes en Castilla-La Mancha con respecto a su dieta. Así, la puntuación media con respecto a seguir una dieta variada de frutas y verduras es de 7,78 sobre 10, por encima de la media española (7,63). Además, valoran las frutas y verduras ricas en vitamina C, como el kiwi o el brócoli, como los alimentos que les aportan más vitalidad (28 %), muy por delante de opciones como el chocolate (19 %), los frutos secos (15 %) o la miel (11 %).